Una extensión de tierra cereal, de anaranjados atardeceres y tiempo calmo, de adobes en las casas y rebaños de ovejas , pintan el paisaje sereno de Tierra de Campos, en el sureste leonés.
Atravesada desde hace siglos por la Ruta Jacobea, poblaciones como Sahagún con su inabarcable patrimonio cultural o el Burgo Ranero jalonan el eje peregrino ofreciendo descanso y encanto a sus visitantes. Al sur, cerrando la provincia la monumental Grajal de Campos, con su castillo y palacios. Y Valderas oteando desde el altozano los campos abiertos, preñados de viñedo y cereal.
Podremos sentir la magia entre sus gentes viviendo por unos días en alguna de sus espléndidas casas rurales y degustando sus exquisitos quesos y el vino de Gordoncillo. Una propuesta difícil de rechazar.