Vayas donde vayas, quédate con buen sabor de boca

14 Ago 2013 Marta Nova Sin Comentarios

La mayoría de las casas rurales son conscientes de sus productos autóctonos y del valor gastronómico que estos aportan a su amplia oferta en las diferentes cocinas, utilizándolo como un reclamo para sus clientes.

Tradicionales de Extremadura, una receta con mucha solera e historia son las migas del pastor. Según viejas leyendas, esta exquisitez la elaboraban los pastores, que se encontraban en el monte, para aprovechar las sobras que tenían. Tras varios días en el mismo sitio y al cuidado de los animales, se encontraban con que les quedaba un poco de pan duro y un poco de chorizo por ejemplo, haciéndose un buen plato, las conocidas como migas del pastor.

Comida tradicional

Otra versión se remonta a la época árabe de la península en la que las migas provienen del  cuscús magrebí. En los territorios cristianos se hacía con pan y se le echaban torreznos de cerdo para distinguirlo de la comida árabe y judía. Sea cual sea su procedencia, este manjar es uno de los platos obligados si te hospedas en cualquiera de las casas rurales de Extremadura, que como plato principal es más que suficiente.

Colindando con esta comunidad, Castilla la Mancha nada tiene que envidiar con su pisto manchego. Se trata de una fritura de verduras -pimiento rojo y verde, y tomate- tradicionales de la huerta. Otro ingrediente típico es el lomo de cerdo frito en trocitos, lo que lo convierte en un plato muy completo. Al igual, que dependiendo de la zona se le añade calabacín, ajo y cebolla. Se puede sustituir el calabacín por la berenjena, pero ya se denominaría ratatouille, muy conocido en el sur francés.

De Castrillo de los Polvazares (León) es tradicional el cocido de maragato, un plato que a diferencia del resto de cocidos españoles se comienza sirviendo las carnes con los rellenos, una vez terminado se continúa con los garbanzos, el repollo, y por último, la sopa con fideo fino.

Un plato emblemático que se ha visto desvirtuado por incontables comunidades españolas es la paella valenciana. Única en sabor desde tiempos inmemoriales cuyo nombre procede del recipiente donde se cocina. Se suele cocinar al aire libre y si es posible con leña de naranjo, que en Valencia es relativamente fácil de conseguir. ¿Quién no ha probado la mítica paella en alguna casa rural valenciana al lado de la playa?

La empanada forma parte de una de las identidades de la cocina gallega. Popular donde las haya, este tipo de empanada gallega nada tiene que ver con el resto. Un manjar que aparece ya tallado en el siglo XII en el Pórtico de la Gloria de Santiago de Compostela. Su fina masa acompañada de un sofrito de cebolla y pimientos, se puede servir recién hecha o fría, cortada en porciones y servida como aperitivo o tapa.

Y de un extremo a otro, ¡la alegría de la huerta! El gazpacho andaluz es otro manjar que no pasa desapercibido para cualquier turista que se acerque a cualquiera de sus innumerables mesones y casas rurales. Uno de los platos estrella del verano, barato, refrescante y nutritivo. Hay muchas recetas, tantas como cocinitas, pero lo primordial es el tomate, pimiento, pepino, ajo, pan, sal, aceite de oliva virgen extra y vinagre.

No nos podemos despedir sin haber pasado por la capital española y haber degustado sus callos madrileños. Uno de los platos más típicos del invierno ya que se suela servir caliente en una fuente o cacerola de barro, acompañado de chorizo de cantimpalos, morcilla y jamón serrano. Se trata de un manjar que nació en tabernas y que con el paso del tiempo ha acabado en los restaurantes.

La mayor parte de recetas han pasado de generación en generación, innovando en sus tradicionales platos para que los chefs de la casa rural que visites te deje un buen sabor de boca, típico de la zona.

¿Dónde irás primero?

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Publicado en Gastronomía

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