Los Oscos

1 May 2014 Jennifer García Sin Comentarios

Desde Oviedo por la N-364 y la N-640 hasta Vegadeo, desde donde arranca la AS-11 que se adentra en Los Oscos por el concejo de Villanueva de Oscos. Otra opción, para acceder a Los Oscos por el Sur, es desde Oviedo por la N-362 hasta Navia. Cruzado su puente, parte a la izquierda de la carretera regional AS-12 hasta Pesoz, donde hay que tomar la AS-13 hacia San Martín de Oscos.

El origen del nombre de esta comarca asturiana, viene de los Oscos, antiguo pueblo itálico que se aposentó en estos recónditos valles siguiendo las huellas de las legiones romanas que aquí llegaron buscando el preciado oro. Lo que hace de Los Oscos una comarca singular son sus pueblos abandonados, sus violentos ríos, la vieja piedra de las casas, sus artesanos, la recia y fuerte gastronomía, el calor de sus gentes y sobre todo, con una vegetación de intensos verdes.

La pequeña capital del concejo, Villanueva de Oscos, conserva el monumento más emblemático de la comarca, el monasterio de Santa María. De orígenes benedictinos, fue fundado en 1137.La iglesia de tres naves, tiene una cabecera semicircular. La hermosa fachada, construida a principios del siglo XVIII, presenta influencias de la arquitectura gallega de la época. En el camino hacia Santa Eulalia puede visitarse Morlongo, donde se pueden contemplar varios teitos, y desde La Garganta disfrutar de la bellísima panorámica de la Marina asturiana y lucense.

De los tres concejos que integran Los Oscos, San Martin de Oscos es el más agreste de ellos. Sus encajonados ríos, afluentes del Navia, conservan no pocos molinos, algunos todavía en uso, En las laderas de las montañas se pueden contemplar unas construcciones típicas de la comarca, los cortines, etc.. La capital, también de nombre San Martín, ofrece su Plaza Central con la bucólica iglesia y la Casa de Curón, con hórreo cubierto de pizarra y paja. Muy cerca se halla el antiguo palacio de los Guzmanes con bella portada barroca, convertido hoy en Ayuntamiento.

Trepando por la colina, con su pequeña iglesia y sus casas de piedra, encontramos Santa Eulalia de Oscos. Desde Santa Eulalia, saliendo de Pumares, armónico conjunto sobre el río Agüeira, podemos emprender una excursión a pie que conduce a la Seimeira o Cascada de Murias.

Son dignas de verse en la villa la Casona de los Pruida (siglos XVII y XVIII) y la dieciochesca iglesia parroquial.

Desde sus orígenes, Los mazos, junto a las ferrerías, tuvieron gran importancia en la actividad económica del occidente astur, en especial durante los siglos XVIII y XIX. De los muchos mazos que hubo en el paso hoy quedan pocos, aunque suficientes, tanto en Mazonovo como en Teixois, para que el viajero de hoy pueda apreciar como funcioinaban; los respectivos cuidadores de los mazos ofrecen al visitante una muestre de aquella labor.

En los alrededores, se nos presenta Os Teixois. Pequeño pueblo, que se conserva tal como era en el siglo XVIII; un museo vivo, donde el agua es su fuente de vida y lo que hace que todo funcione: el molino, el mazo, el batán, la rueda de afilar e incluso la pequeña central eléctrica de principios de siglo. El entorno es asimismo espectacular, tanto por la vegetación como por las construcciones populares.

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