Ruta de los Acantilados

14 Abr 2014 Jennifer García Sin Comentarios

Desde el famoso balcón de Europa, desde la playa de Burriana o desde otros rincones del recordado litoral de Nerja se divisan unos acantilados, hacia el este, que sin alcanzar proporciones extraordinarias, ofrecen un sugestivo perfil. son los Acantilados de Maro una de las estampas que mejor identifica la costa oriental malagueña y uno de los escasos parajes vírgenes de la Costa del Sol.

Maro, Nerja y Frigiliana son puntos prioritarios de interés en la comarca de la Axarquía, famosa por sus vinos, sus productos tropicales y por los parajes agrestes en que se enclavan algunos de sus bellos pueblos. Nos encontramos ante estos cortados de rocas que abrigan pequeñas playas de fina arena y que vuelvan sobre unas aguas cristalinas en uno de los pocos parajes casi completamente vírgenes de la Costa del Sol.

Comenzaremos nuestro trayecto por una carretera de apenas tres kilómetros que conduce de Nerja a Maro, núcleo urbano secundario de este municipio, de apenas 800 habitantes, pero de gran importancia en la historia local. Maro a diferencia de Nerja, dominada por el turismo, es pueblo de pescadores y agricultores y en sus tierras no hay un palmo sin cultivar. En Maro es obligatorio visitar el Molino, la iglesia de Nstra. Señora de las Maravillas, del siglo XVII, y la Fábrica de Azúcar, además del acueducto del Aguila, que se ve desde la carretera.

Monumentos y edificios todos ellos que nos hablan del pasado de esta pequeña pero próspera localidad.

Para visitar los acantilados desde Maro (declarado Paraje Natural en 1989, se toma la carretera hacia la costa y en un par de kilómetros se alcanza una pequeña explanada que marca el fin del trayecto

Allí se pueden buscar los senderos que llevan en dirección a Nerja, hacia los acantilados. Es un paseo ameno, entre campos de patatas, alguna casa de labranza y rincones de salvaje vegetación, en los terrenos que bajan al mar.

El recorrido por Maro y alrededores continúa llegando a la Villa de Nerja.

Nerja alterna perfectamente el atractivo Natural, la tranquilidad de un pueblo andaluz y los modernos servicios de un enclave turístico. En un extremo el más próximo a Maro, predominan los chalés y urbanizaciones, allí encontramos el Parador de Turismo, dispuesto para alojarnos, donde un ascensor una la playa y el parador, dicha playa está perfectamente ordenada, con espacios para tomar el sol, chiringuitos y tiendas o pasear sin tener que pisar la arena.

Nos introducimos en el casco urbano del pueblo, con sus grandes arterias en dirección al mar. La zona más bonita es la parte antigua: pequeñas plazas y callejuelas en dirección al mar y al Balcón de Europa. Muchos bares y sobre todo Pubs, tienen un aire británico y alemán, lo cual crea una curiosa combinación urbana. No nos olvidemos de visitar la Iglesia del Salvador y la Ermita de Nstra. Señora de las Angustias, monumentos más interesantes de Nerja.

A cuatro kilómetros de la población se encuentra la Cueva de Nerja, Monumento Nacional, al cual haremos una pequeña visita para quedarnos fascinados con las formas que esconde.

Retomando la carretera que se adentra en la Axarquía, se accede a Frigiliana. Pero antes haremos una parada en un recodo de la carretera, donde surge un mirador llamado Las Lomas. Merece la pena pararse un momento para observar el gran valle, con sus muchos barrancos que se contemplan desde allí. El paisaje es extraordinario, un buen preámbulo de la visita a Frigiliana.

Este pueblo, escalonado y muy pendiente, tiene la virtud de conservar en un excelente estado su casco histórico, mejorado con toda seguridad en las últimas decadas gracias al empuje del turismo. Todo el pueblo esta lleno de tiendas que manifiestan buen gusto, tanto en su decoración como en sus productos.

Quizá sea el pueblo más bonito y curioso de esta comarca. Por todas partes se ven diminutas casas, diseminadas y a veces semiescondidas en las laderas. El urbanismo espontáneo de la costa da paso, en los barrancos que rodean Frigiliana, a una admirable apariencia de orden. Las casas se ven como puntos blancos bien distribuidos en los campos (allí los llaman pagos).

Acabamos esta ruta visitando el casco histórico de Frigiliana con gran influencia morisca. Entre los monumentos, el más destacable es la Fábrica de Miel de Caña, antigua casa de los Condes de Frigiliana, construida en el siglo XVI y que sobresale a la entrada del pueblo por su gran tamaño.

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