Pasarelas de Montfalcó: escaleras de vértigo

11 Sep 2015 Jennifer García Sin Comentarios

Si eres de los que busca rutas complicadas que te pongan la adrenalina a flor de piel, entonces esta te puede interesar. Pese a su espectacularidad, no es tan famosa como otras de España, pero no por ello menos interesante. El recorrido parte de Montfalcó, en Huesca y termina en el Congost de Mont – Rebei, en Lérida, pero nosotros nos vamos a quedar con la parte más interesante de este camino: la pasarela de Montfalcó. Se trata de una verdadera obra de ingeniería arquitectónica: 291 escalones verticales (divididos en dos tramos) construidos sobre la pared de una montaña.

escaleras

La ruta

Aunque la ruta propiamente dicha ya existía hace dos siglos, es hace apenas dos años cuando se vuelve a retomar para devolverle la vida a unos caminos que durante muchos años habían recorrido a los trabajadores de la zona. Todo comienza en Montfalcó, un pueblo que desde los años 60 había estado completamente deshabitado. El Consorcio del Montsec de Lleida y la Mancomunidad de la Ribagorza Oriental de Huesca firman un convenio de colaboración que junto al Ministerio de Medio Ambiente, permite recuperar antiguos caminos y organizar rutas para descubrir esta zona tan desconocida de España. El recorrido parte desde la Casa Batlle, ahora convertido en el Albergue de Montfalcó y pasa por diferentes zonas que permiten contemplar todo tipo de paisajes donde aparecen especies autóctonas del lugar. Este albergue se construyó en 1850 como refugio para los trabajadores que en los años 70 se encargaban de repoblar el monte.

Montfalco

Pero lo verdaderamente llamativo llega cuando el recorrido aterriza a los pies de una impresionante pared montañosa. ¿Cómo continuar? Ascendiendo por una plataforma de escalones que serpentea en zigzag por la pared de la roca. Están construidos en madera y con agarradores de acero laterales que permiten a los senderistas agarrarse y hacer más cómodo el transcurso por esta zona. Tras este primer conjunto de escalones, hay otro tramo liso y con unas fantásticas vistas que acaba en unas segundas escaleras (el segundo tramo) de mayor espectacularidad si cabe, que la otra.

A medida que las escaleras ascienden, la altura permite disfrutar de unas fantásticas vistas al embalse de Canelles, construido en 1960 y uno de los más importantes de la cuenca del Ebro. Se nutre de las aguas del río Noguera Ribagorzana y sirve como frontera natural entre las comunidades de Aragón y Cataluña.

Una vez finalizado el ascenso, tras un camino empedrado y de dificultad media llega el momento de cruzar el puente aéreo de 35 metros que flota sobre las aguas del embalse, lo que permite disfrutar de unas imágenes inigualables.

¿Cómo llegar?

Una de las opciones es la que hemos mencionado anteriormente: partir desde el Albergue de Montfalcó hasta llegar al embalse de Canelles donde bajar las escaleras y cruzar la pasarela (la ruta tiene un total de 8 kilómetros: cuatro de ida y cuatro de vuelta). Aunque hay otra opción más interesante para quienes quieran ahorrarse unos kilómetros a pie. Puedes coger el coche e ir hasta la Masieta, último punto del recorrido al que se puede acceder en vehículo. Ahí se inicia un camino de cuatro kilómetros en el que normalmente se emplean cuatro horas (dos de ida y dos de vuelta).

¿A quién se le ocurrió construir este sendero?

Aunque este camino pueda recordar al Caminito del Rey, en Málaga, lo cierto es que en historia no tienen nada que ver. Allá por el año 1912, existía un pequeño camino que permitía la comunicación entre Vall d´Arger y Puente de Montañana. Pero la posterior construcción del embalse en 1960 hizo que el agua almacenada acabara por hacerlo desaparecer. Por eso en 1984, se decide hacer un camino paralelo al anterior, excavando en la piedra, pero en esta ocasión más elevado, haciendo que quedara por encima del nivel del agua.

La construcción de las escaleras supuso una división de opiniones. Para muchos es una opción perfecta para vivir una experiencia única y poner la adrenalina al límite. Pero hay otros tantos que creen que esta construcción es un ataque al medio ambiente y a la pared de la montaña. Sean cuales sean las razones de cada uno, lo que está claro es que es una experiencia única, además de una estupenda posibilidad de recuperar un camino histórico que por la construcción del embalse quedó totalmente desaparecido.

Puedes organizarte una escapada y participar en este sendero que como mínimo es, totalmente diferente a lo que estás acostumbrado. Algunos pueblos cercanos a Montfalcó y donde podrás quedarte unos días son Estopiñán del Castillo, Tolva o Corça.

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Publicado en Destinos

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