Dejando atrás la ciudad de León, bañada por el Órbigo y el Tuerto nos adentramos en La Bañeza. Este municipio nos regala desde el primer momento todo un carnaval para los sentidos. El gótico de su Iglesia de Santa María nos remonta al siglo XVI, donde la espléndida imagen de la Piedad de Gregorio Fernandez nos dejará sin habla. Y la visita a sus variados museos, como el del Imaginero o el Museo de las Alhajas de la Vía de la Plata nos sorprenderá de la manera más grata.
Su amplia oferta de actividades al aíre libre, como senderismo o rutas a caballo, no desmerecen en absoluto a su fabulosa gastronomía. Podremos deleitarnos con un plato de deliciosas alubias de la tierra, o, si somos más atrevidos, probar sus típicas ancas de rana, en una de las muchas casas rurales que pueblan esta maravillosa comarca.