Casa Albercana Si recorres sosegadamente las calles y plazas de la ALberca, te irás encontrando con atractivos rincones y perspectivas, en los que resaltan una arquitectura popular levantada a base de piedras y geométricos entramados de madera. Una arquitectura hecha con los materiales del entorno: el granito y la madera de castaño.
Se alza la planta baja con piedras y lanchas de granito, que configuran los muros y marcos de las puertas, con sus robustos dinteles. Dinteles cintelados con fechas de fundación de las casa con inscripciones, signos y anagramas religiosos que quieren ser profesión de fe. Cada una de las plantas superiores va sobresaliendo sobre la inferior, en la que se asienta hasta llegar casi a tocarse los aleros de los tejados de las casas que se hallan frente a frente, lo que hace que en las calles se produzca un milagrosos juego de luces y sombras.
En las fachadas en el entramado de madera relleno de piedras y argamasa da carácter a las edificaciones. Entramado, a veces visible , pero otras rebocado por los variados tonos del barro o blanqueado con el fulgor de cal, lo que produce un efecto de variedad que evita la monotonía. Y en las fachadas de las casas, ventanas y ventaninas, balcones y corredores para estar y mirar.
Se ha dicho que la estructura urbana de la Alberca es la de una Judería por lo intrincado, laberintico y secreto de sus calles. Pero tampoco han faltado quienes al recorrer el pueblo lo han asociado con los Arrabales de Damasco. Se produce así, la intuición de la asombrosa sintesis que es la Alberca, al haber recogido a lo largo de los siglos elementos de las culturas cristiana, islámica y judaica.

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