Casa de las Muñecas

Casa de las Muñecas

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Nº 3 de la calle del Chorrillo. Una muñeca con traje de antigua usanza, aparece esculpida en la jamba granítica de la entrada. En la cerradura de la puerta, para más inri, también muñecas. La tradición ha intentado eludir la función de mancebía que su época cumplió. Y es sorprendente cómo esta deseada ocultación del uso, como casa de lenocinio, se justifica con el mismo tema que tratara, muy posterior, Ibsen en su obra teatral "Casa de Muñecas". Pero la estampación de la muñeca, el color añil de la fachada, hermosa balaustrada expositiva dentro y mirador, ya desaparecido, sobre el dintel de la puerta de entrada, son indicadores fehacientes de tal función: servir de acogida a las "mozas de fortunas". Esas "mozas de fortunas" que se vieron obligadas, en la época de los Reyes Católicos, a llevar, como distintivo de su profesión, los picos de las enaguas de color pardo; de ahí el dicho de "vete a picos pardos". En noches de luna los amantes del bien disfrutar, en sus correrías amorosas, solían ir vestidos con indumentaria azul; y era precisamente ese color en la fachada en que delataba, como ahora, el farolillo. Desde el caballo y por el mirador sobre el dintel de la puerta, observaban la exposición de la femenina en la balaustrada citada. De interesarles, llamaban con el pomo de la puerta, que se abriría facilitando la entrada a caballero y cabalgadura, pasando ésta a la amplia caballeriza desde el zaguán de la casa. Sin cumplir ya tal función testamenta la dueña del edificio, casada pero sin sucesión, en el año 1614.

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