Hoteles rurales con niños en Cantabria

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Tranquilidad y autenticidad en el norte verde
Los hoteles para ir con niños en Cantabria encuentran su equivalente más auténtico en los apartamentos rurales que salpican valles y costa, alojamientos que invitan a conocer una región donde la montaña cántabra desciende hasta el mar en pocos kilómetros. Comarcas como el Valle del Nansa, Liébana o los Valles Pasiegos conservan casonas de piedra y prados salpicados de cabañas, mientras Santander, Santillana del Mar y Comillas ofrecen patrimonio y vida urbana cercana. La zona reúne playas familiares, cuevas prehistóricas y senderos suaves, un destino equilibrado para familias que buscan naturaleza sin renunciar a la comodidad.
El alojamiento rural típico de Cantabria
Casonas montañesas y apartamentos restaurados
La arquitectura rural cántabra se reconoce por sus casonas montañesas de piedra sillar, con solanas de madera orientadas al sur, aleros amplios y escudos labrados en las fachadas nobles. Muchas se han rehabilitado en apartamentos independientes que conservan vigas vistas, suelos de castaño y muros de mampostería, adaptados con cocina propia y calefacción. En Liébana y el Valle del Nansa encontrará viviendas de piedra con vistas a los Picos de Europa; en la costa occidental, casas de indianos y cabañas pasiegas restauradas cerca de las playas.
Los precios oscilan entre 70€ y 160€ por noche según temporada y capacidad, con un promedio de 105€ en verano. La disponibilidad es amplia de octubre a mayo, pero conviene reservar con dos meses de antelación para julio, agosto y la Semana Santa. Los alojamientos con encanto para familias en la región suelen incluir:
- Cocina equipada con vitrocerámica, horno y lavavajillas
- Calefacción central, imprescindible incluso en primavera
- Wi-Fi y aparcamiento privado gratuito
- Jardín o terraza con mobiliario para comer al aire libre
- Cunas, tronas y espacio de juego infantil en muchas propiedades
Cómo llegar a la Cantabria rural
Opciones de transporte y accesos principales
Cantabria está bien conectada por carretera, ferrocarril, mar y aire, lo que facilita tanto la llegada como los desplazamientos entre valles y costa.
- En coche: la A-67 enlaza Palencia con Santander en unas 2h, y la A-8 recorre la costa conectando con Asturias y el País Vasco.
- En tren: Renfe conecta Madrid con Santander en unas 4h30, y la línea de FEVE recorre la costa hacia el occidente rural.
- En avión: el aeropuerto Seve Ballesteros-Santander recibe vuelos nacionales y europeos con conexiones directas a varias ciudades.
- En autobús: Alsa opera líneas regulares desde Madrid, Bilbao y Oviedo hacia Santander y los principales núcleos.
Qué ver y qué hacer en la zona
Naturaleza, cuevas y un día en familia
Cantabria concentra en pocos kilómetros playas resguardadas, montaña accesible y patrimonio prehistórico, todo a corta distancia del alojamiento.
Naturaleza, cultura y planes en familia
Un apartamento rural sirve de base ideal para alternar mar e interior con niños. Estas son las actividades más buscadas:
- Teleférico de Fuente Dé en los Picos de Europa (subida 19€ adulto, 7€ infantil)
- Baño en playas familiares: Oyambre, San Vicente de la Barquera, La Concha de Suances (acceso libre)
- Visita a la Neocueva de Altamira en Santillana del Mar (entrada 3€, gratis menores de 18)
- Parque de la Naturaleza de Cabárceno, con recorrido en coche entre animales (entrada 30€ adulto, 19€ infantil)
- Cabárceno y sus miradores, ideal para pasar el día completo en familia
- Paseo por el casco medieval de Santillana del Mar (acceso libre)
- Cuevas de El Soplao, con visita guiada apta para niños (entrada 14€ adulto, 10€ infantil)
Un día perfecto en la costa occidental
Mañana: comience en San Vicente de la Barquera con un paseo por su puente medieval y el castillo, seguido de un rato de playa tranquila apto para los más pequeños.
Mediodía: almuerce en Restaurante Boga Boga en San Vicente de la Barquera, cocina marinera y sorropotún tradicional (menú 25-40€, valoración 4,3/5). Reserve con antelación en verano.
Tarde: continúe hasta Comillas para pasear entre la arquitectura modernista, con parada en El Capricho de Gaudí y sus jardines, un recorrido cómodo con niños.
Noche: regreso al alojamiento y cena tranquila, aprovechando la cocina equipada para una velada relajada en familia.
En caso de lluvia: sustituya el paseo costero por el Museo Marítimo del Cantábrico en Santander (entrada 9€), con acuario y salas didácticas muy apreciadas por los niños.
Cuándo visitar Cantabria
Clima atlántico y mejores meses para viajar
Cantabria disfruta de un clima oceánico templado, con lluvias repartidas todo el año, veranos suaves e inviernos moderados en la costa. El mar Cantábrico atempera las condiciones en todas las estaciones.
Primavera
De 10 a 19°C. Prados verdes, floración intensa y senderos en buen estado. Buena temporada para rutas suaves y visitas culturales sin aglomeraciones.
Verano
De 16 a 26°C, con jornadas largas y baño agradable en las playas resguardadas. Es la temporada alta: reserve sus hoteles con encanto para niños con dos meses de antelación.
Otoño
De 11 a 21°C. Colores dorados en los bosques de Liébana y ambiente tranquilo. Lluvias frecuentes pero breves entre jornadas soleadas.
Los meses ideales son mayo, junio y septiembre, cuando el clima es estable y la afluencia menor.
Los viajeros aprecian de los alojamientos con encanto para familias en Cantabria la cocina equipada, la tranquilidad del entorno y la cercanía a playas y senderos aptos para niños.
Dónde comer cerca
Tres mesas para descubrir la cocina cántabra
La cocina cántabra combina producto del mar, carnes de valle y guisos de cuchara, con anchoas del Cantábrico y quesos de Liébana como emblemas. Tres direcciones próximas para conocerla en familia:
- El Serbal 4,5/5 - cocina cántabra de autor y producto de temporada en Santander
- Restaurante Gloria 4,4/5 - guisos tradicionales y pescados en Santillana del Mar
- La Bicicleta 4,6/5 - cocina de mercado creativa en Hoznayo
Información útil para su estancia
Recomendaciones y equipaje básico
Consejos prácticos
Reserve su alojamiento con dos meses de antelación en julio y agosto, y al menos tres semanas para Semana Santa y puentes. Las carreteras de valle son estrechas y con curvas: conduzca con prudencia y prevea tiempos amplios. Lleve algo de efectivo para mercados y comercios pequeños, aunque la tarjeta se acepta en general. El número de emergencias es el 112. Los horarios de comida son tardíos: comida de 14:00 a 16:00, cena a partir de las 21:00. Confirme con su anfitrión la hora de llegada el día anterior.
Qué llevar en la maleta
- Chaqueta impermeable ligera, imprescindible en cualquier estación
- Calzado cómodo y antideslizante para senderos y pueblos empedrados
- Capas finas para alternar mañanas frescas y tardes templadas
- Bañador y toalla ligera en verano para playas y piscinas
- Protector solar y gorra para las jornadas al aire libre con niños



















































































