En primer lugar, quiero agradecer la hospitalidad y trato familiar proporcionado por Ida; gracias por permitirnos a mi familia y a mí sentirnos en casa disfrutando de un entorno incomparable. Unas vistas privilegiadas al Teide y mar, unas casitas con mucho encanto donde el detalle se aprecia en cada rincón, la tranquilidad y pureza del medio rural en estado puro, la gracia de su gente, destacar la limpieza y pulcritud tanto de las casitas como de su entorno... en resumen... FANTASTIC!!!