La Primera Orden de los religiosos carmelitas descalzos, fundó un Hospicio Secular en la ermita de Nuestra Señora de la Bendición de Dios en 1695, ante la prohibición de instalarse como convento, debido al gran número de órdenes que existían en la ciudad. No obstante, se transforman en convento en 1737.
En 1743 se inician las obras de construcción del nuevo templo, donde quedó incorporada la antigua ermita. Un resto de aquella, es la portada lateral de mármol, de origen genovés.
Dirigidas las obras por el alarife José Bolaños, se culminan en 1762. Un año antes, concretamente el 23 de marzo de 1761, es trasladada a esta iglesia la Virgen del Carmen, sacada en procesión por su Archicofradía desde el Convento de Santo Domingo donde fue establecida en 1638.
La iglesia tiene planta de cruz latina, con tres naves, la central de mayor altura, dividida en cinco tramos mediante pilastras toscanas, cubierta con bóveda de cañón con lunetos y cúpula semiesférica sobre pechinas en el crucero. En esta nave se encuentra el púlpito de mármol genovés, decorado con relieves enmarcados por columnas salomónicas. El tornavoz es de madera dorada.
Las dos naves laterales acogen un importante conjunto de retablos barrocos con interesante muestras de escultura italiana. En el testero del lado izquierdo del crucero hay un retablo obra de Gonzalo Pomar a mediados del siglo XVIII, con un magnífico grupo escultórico de San José con el Niño Jesús en la hornacina principal y un relieve en el ático que representa la

Es de destacar el retablo del altar mayor, con tres pisos (banco, un cuerpo y ático) y tres calles divididas por columnas corintias con decoración rococó y fuste estriado. En el cuerpo central se encuentra en un baldaquino la imagen de la Virgen del Carmen, realizada por Jacinto Pimentel en 1638. En la parte superior del baldaquino actualmente podemos contemplar un Niño Jesús, pero antiguamente se utilizó como manifestador, por eso las imagenes que se encuentran en las calles laterales, Santa Teresa y San Juan de la Cruz, dirigen su mirada hacia ese lugar en actitud de adoración. Por último, un altorrelieve del profeta Elías en el carro de fuego remata el ático.
La fachada principal de la iglesia del Carmen se articula en tres calles. En la central está la portada de mármol, fechada en 1764, con dos cuerpos sustentados por columnas con capiteles jónicos. Las calles laterales se articulan por pilastras toscanas pareadas.
Punto y aparte merecen las dos espadañas, que con su ornamentación y su movimiento en las cornisas, atípica en la arquitectura conventual carmelitana, se han convertido en una imagen representativa de la iglesia, de la Alameda y de Cádiz.
De las dependencias del convento, hay que destacar la capilla de Profundis, de planta rectangular y bóveda de cañón, presidida por la Virgen de Porta Coeli, maravillosa talla del siglo XVIII de origen genovés. La sacristía, con su bóveda gallonada y la escalera que lleva a dependencias superiores, realizada en un espacio muy reducido, similar a la del Hospital de Mujeres y con azulejos de Delft.
Otra dependencia importante es la capilla de la Cofradía del Carmen, espacio rectangular con bóveda de cañón y con retablo rococó de madera dorada, en cuya hornacina central se encuentra una imagen de la Virgen del Carmen, del siglo XVIII, obra de Domingo Giscardi.
Hay otras muchas interesantes piezas del patrimonio artístico del convento como marfiles, cálices, coronas y bordados, que se pudieron ver en la exposición que tuvo lugar en las dependencias del convento, en octubre de 1999, con motivo del primer centenario de la restauración de los carmelitas en Cádiz, cuya fecha oficial fue el 24 de octubre de 1899, tras 64 años de exclaustración producida por la desamortización de Mendizábal.

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