Jaraiz De La Vera

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Al igual que en otros lugares y poblaciones de La Vera, la vida se desarrolló en las tierras del ámbito jaraiceño desde tiempos prehistóricos. Para el mejor conocimiento de lo que pudo ser esta época primitiva y como se desarrolló en los alrededores de Jaraíz, debemos basarnos en los restos que han ido apareciendo, que aunque no son muy numerosos, nos dejan al menos entrever que fueron sus tierras lugar habitado desde muy antiguo.

Al contrario que en otros municipios veratos, no se conocen en los límites territoriales jaraiceños restos de ningún castro de origen celtibérico, lo cual no quiere decir que no lo hubiese, puesto que sí se han encontrado vestigios de que estos pueblos estuvieron en la zona, aunque quizá no alcanzaron la importancia de población existente en otros lugares, como el castro de Postoloboso, situado en el Raso de Candeleda o en otros lugares menores dispersos por distintos lugares de La Vera. Los restos más antiguos, han aparecido a cierta distancia de la ubicación actual de la población, en las zonas conocidas como la Dehesa Boyal, Dehesa de las Radas y Dehesa de La Macolla. Estas zonas, de más fácil acceso desde el valle, se encuentran bastante cercanas al Tiétar, con alturas que oscilan entre los 290 y los 500 metros de altura y sin grandes pronunciamientos geográficos que dificulten la libre circulación, siendo quizá por ello y por la abundancia de caza y pastos que los primitivos pobladores la eligiesen con punto más seguro para su asentamiento.

Los principales hallazgos arqueológicos, aunque no podemos fechar a ciencia cierta su antigüedad, parecen tener sus restos más antiguo en unas sepulturas de origen prehistórico y algunos utensilios, como hachas de piedra pulimentadas, encontradas en el lugar conocido como La Vega.

En la Dehesa Boyal y rodeado de jaras, se puede observar un monumento del mismo estilo que los dólmenes de Azután y La Estrella (Toledo). Se compone de grandes piedras o lanchas graníticas colocadas en forma circular y que debieron tener como función la de servir de enterramiento, aunque algunos autores dan además a este tipo de construcciones un significado mágico y de dominio sobre el territorio. Este tipo de monumentos se conocen como del Megalítico Extremeño y pudieron haber sido construido hace unos cuatro mil años.

Una tumba, aunque esta bastante posterior en el tiempo a la anteriormente citada, se encuentra en la Dehesa de las Radas. Es del mismo tipo y forma de las encontradas en diversos lugares de la comarca (alrededores de Jarandilla, Villanueva, Valverde, etc..). Se encuentra excavada sobre una gran roca, casi a ras del suelo y su forma es rectangular, debiendo tener en tiempos, al igual que otros sepulcros de sus características, una gran losa cubriéndola totalmente y los ajuares típicos que eran colocados con el muerto, pero la ignorancia y el ansia de encontrar escondidos tesoros, hace tiempo que debieron acabar con la losa que lo cubría y lo que había en su interior. A este enterramiento se le conoce popularmente como la Tumba del Moro.

Otro resto de un pasado remoto, puede contemplarse hoy día en el patio del Instituto de Enseñanza Media Maestro Gonzalo Korreas. Se trata de la mitad de un verraco, encontrado en el año 1974 por Don Ángel Sánchez Parrales en el Ejido de San Marcos y que según Florencio - Javier Sánchez Mogollón, estuvo primitivamente situado en la antigua fábrica de licores, frente a la ermita de San Cristóbal. Pertenece este monumento a la época en que los vettones - que eran en sus labores primordialmente ganaderos -, señoreaban por estas tierras; algunos autores fechan este verraco entre los siglos V al III antes de Cristo.

La de la época romana, surgen vestigios que dan una idea de posibles asentamientos de este pueblo europeo, que colonizó e hizo viable con sus calzadas y fuerza militar, una comunicación más fluida entre los pueblos de la zona.

De las invasiones de los distintos pueblos que fueron conocidos como bárbaros y de sus asentamientos en algunos pueblos de La Vera y en particular en Jaraíz, no quedan muchos vestigios visibles que se puedan reconocer, salvo la columna y pila visigoda ya mencionada, encontrada en el poblado de San Benito, en la que puede verse una cruz gamada con un símbolo en forma de cáliz.


Llegados los bereberes desde el mar, rápidamente se acercaron al centro de la península y penetraron en la Sierra de Gredos - hacia el año 712 -, comenzaron a aposentarse en ella de manera más o menos estable, conviviendo y comerciando al principio con las distintas culturas afianzadas durante siglos en los poblados establecidos. Estos guerreros llegados de Africa, aprovecharon las estructuras de calzadas, puentes y puertos construidos por los romanos para recorrer y anexionarse todo el sur de la Sierra de Gredos, mientras organizaban continuas razias hacia el norte y este en un profundo y aguerrido afán de expansión, que chocaba con los señores asentados en las tierras norteñas, convirtiéndose estos en un duro hueso que roer para los árabes.

Es en estos primeros años de la invasión sarracena y siempre basándonos en la leyenda - dada la nula documentación escrita o la falta de restos arqueológicos en los que basarse -, en los que se fija la construcción de un primer puesto estable de carácter militar, en la actual Jaraíz, que corre a cargo de un jefe bereber, al que se le menciona con el nombre de Abadaliz.

Al igual que hicieron en numerosos lugares distribuidos por la geografía nacional, pronto construyeron en esta nueva posición un castillo y seguramente varios puntos de observación. Este castillo estuvo ubicado en lo que es hoy la Plaza Mayor, lugar en que se sitúan el Ayuntamiento actual y otras casas particulares, y en el que se encontraba una fuente de la que manaba gran cantidad y buena calidad de agua, conocida como la Fuente Cebrián.

Dentro de la misma leyenda - aunque esta vez con un cierto toque romántico -, nos cuenta la voz popular que este fiero capitán sarraceno, quedó prendado de la hija de uno de los jefes árabes de la zona cuyo nombre era Jariza o Jarifa, debido a lo cual y tras ser correspondido por ella, pasó a llamarse este castillo y el ya incipiente arrabal que crecía en su entorno con este nombre; de lo que se deduce, según la sabiduría y tradición popular, que vendría el nombre actual de Jaraíz.

Con varios nombres, todos muy parecidos, aparece en distintos libros Jaraíz, por lo que citaremos algunos de estos nombres, sin pasar a analizarlos en profundidad, pues esto queda para otro libro de investigación y características más ambiciosas. Estos son algunos de esos nombres: Xarifa, Xarahiz, Xharahiz, Xafariz o Jarahiz. En los alrededores se conservan otros topónimos de origen árabe: La Morisca, Lanchacabrera, Valdepastores, Lavaderos, etc...

En el año 994 Almanzor subió por el Puerto del Pico hasta las más altas cumbres de Gredos, acabando con la resistencia en la zona y comenzando las repoblaciones y asentamientos estables de sus gentes, eligiendo para ello los lugares más estratégicos. Los recién llegados se dedicaron a las labores ganaderas y de pastoreo, al igual que los antiguos pobladores y comenzaron a montar unas estables estructuras agrarias y de regadío, conviviendo en numerosos casos pacíficamente con estos e intercambiando durante siglos mercancías, cultura y enseres.

Tras la conquista de Toledo por las tropas castellanas, allá por el año 1085, comenzaron la expansión y racias de estos caballeros cristianos hacia otras zonas en poder de los sarracenos, llegando pronto y con el ánimo de conseguir nuevas conquistas hacia estas tierras fronterizas de la Sierra de Gredos. En el año 1143 Alfonso VII recuperó para los cristianos las poblaciones de Coria y Albalat y en el 1155 dispuso que el alfoz de Ávila llegaba hasta más allá de Jaraíz. Es Alfonso VIII quién consolida en su avance lo reconquistado y comienza la repoblación de la gran mayoría de las zonas recuperadas de la sierra, trayendo y dando facilidades a castellanos, leoneses y asturianos, al mismo tiempo que concede tierras y pueblos a señores y poblaciones que le han ayudado en sus conquistas.

El 8 de Marzo del 1189 concede Alfonso VIII el Privilegio fundacional a la ciudad de Plasencia, dándole el título de la Muy Noble, Escudo y Fuero, señalando además los límites de su alfoz. El Obispado fue creado por Clemente II el 13 de Marzo del 1188, siendo confirmado al año siguiente, dependiendo esta diócesis de Santiago de Compostela. Jaraíz al igual que otros pueblos de La Vera, pasó a formar parte de la tierra de Plasencia, apareciendo hacia el año 1218 como uno de los núcleos más poblados del sexmo, junto con Cuacos y Jarandilla.

Es este primer período de la reconquista en nuestra zona, de gran inestabilidad, demostrándolo el hecho de que en el año 1195, los almohades vuelven a tomar Plasencia tras luchar en la batalla de Alarcos, haciendo continuas razias hacia los pueblos de la sierra, donde las ordenes militares se habían hecho fuertes, como es el caso de los Caballeros Templarios en Jarandilla. En el 1196 Alfonso VIII recupera Plasencia, iniciándose la construcción de las murallas para mejor defenderse y refugio tras ellas de los vecinos y habitantes de sus tierras.

En el año 1217 aparece nombrado Jaraíz en un documento de Honorio III refiriéndose a esta población como Safariz. No es hasta finales del siglo XIII que se inicia una gran actividad repobladora con garantías de perdurar. Es también en este siglo, allá por el año 1254, que aparece Jaraíz, junto con Cuacos, Losar y Jarandilla, en un documento de Inocencio IV, como las únicas poblaciones de La Vera que disponían ya de iglesia.

En el "Libro de la Montería" se mencionan la riqueza de los bosques próximos a Jaraíz y de La Vera en general, nombrándolos como propicios para la caza del oso y del jabalí, asimismo habla este libro, de la abundancia de pesca en sus gargantas y arroyos, siendo la trucha la especie más abundante.

Los sexmeros de la Tierra de Plasencia correspondiente a La Vera, entre ellos los de Jaraíz, tenían por costumbre el reunirse para tratar de asuntos de interés común, en la iglesia de Santa María de Cuacos; sucediéndose en aquellos años numerosos casos y pleitos entre las poblaciones, por derechos sobre tierras y otros conflictos económicos. Como ejemplo, el pleito entre Jaraíz y Torremenga en el año 1431 por el amojonamiento de las dehesas.

lisa Carolina de Santos Canalejo, en su libro "La Historia Medieval de Plasencia y su entorno Geo-Histórico: La Sierra de Béjar y la Sierra de Gredos" nos dice que en el año 1494 vivían en Jaraíz 500 vecinos, siendo uno de los núcleos más poblados de las tierras de Plasencia. Era también Jaraíz una de las poblaciones donde habitaban mayor número de judíos, que se dedicaron principalmente a operaciones comerciales como la venta de casas y fincas, usura, zapateros, médicos, plateros, sastres, etc... Tuvieron una judería que se encontraba junto a la morería - siervos, redimidos o conversos -, situadas ambas en las calles que dan a las traseras y más cercanas al Ayuntamiento.

No es mucha la documentación que puede recogerse sobre los jaraiceños que participaron en la conquista y posterior colonización de América, aunque algunos datos podemos aportar sobre el tema. Según Vicente Navarro del Castillo en su obra "La epopeya de la raza extremeña en Indias", de la localidad de Jaraíz marcharon en el siglo XVI veintiún emigrantes; de estos debemos mencionar a uno que se incorporó con los hombres de Valdivia y estuvo en la conquista de Chile; y otro de nombre Fray Francisco de Jaraíz, del convento de Borja, que marchó a Santo Domingo el 21 de Marzo de 1588.

Otros jaraiceños que asistieron a la epopeya del descubrimiento fueron Juan de Alares y Hernando Correa, que embarcaron hacia Perú allá por el año de 1534; los hermanos Alonso y Diego de la Breña junto con Juan Jiménez, que estuvieron y participaron en la colonización del Río de la Plata desde el año 1535; Luis de Carvajal que puso su granito de arena en el descubrimiento y posterior colonización de Cartagena de Indias donde llegó en el 1535; Diego González que colaboró en la conquista de Méjico (1536). Como misionero perteneciente a la Orden de San Agustín, estuvo en Méjico el jaraiceño Martín Gutiérrez (1537).

Es en el año de 1571 cuando nace en " ...el lugar de Xarahis, mi patria...", Gonzalo Correas, que estudió en el Colegio Trilingüe de Salamanca y luego en la Universidad de Irache, antiguo monasterio en las estribaciones de Montejurra, cercano a la ciudad vasca de Estella. Gran humanista y escritor, llegó a ser Catedrático de Griego en la Universidad de Salamanca, ciudad en la que vivió y donde murió en el año de 1631.

Durante el siglo XVI, se produce un hecho histórico para la Comarca de La Vera, que marcará para siempre su historia. El Emperador Carlos I de España y V de Alemania se retiró de su azarosa vida al apacible rincón del Monasterio de Yuste. Es también en este siglo cuando Jaraíz despega económicamente y se realizan algunas de las obras de mayor importancia patrimonial y arquitectónica, nos referimos a la Plaza Mayor y a la terminación de la segunda parroquia, la de San Miguel. Curiosamente esta iglesia Fue declarada, por sentencia judicial, la más antigua de las dos existentes, citándola Pascual Madoz en su "Diccionario..." para decir de ella que "...se asemeja a un castillo o atalaya...".

Con la terminación de esta iglesia, será Jaraíz la única población del obispado de Plasencia en contar con dos parroquias, convirtiéndose en centro de una vicaría gestionada por dos Vicarios - El cura de San Miguel y el de Santa María - con jurisdicción en lo civil sobre treinta y seis lugares de La Vera y Campo Arañuelo. Dándonos una idea esta situación religiosa, del poder que el clero - a falta del poder de los caballeros o señores feudales que se dio en otros lugares de la Tierra de Plasencia -, tuvo en Jaraíz durante muchos años.

En el siglo XVII, se producen más aportaciones de viajeros, nacidos en Jaraíz, a la colonización del Nuevo Mundo. Según aporta Martiria Sánchez López, en su libro "Jaraíz de la Vera, Villa de Realengo", el padre Juan de Escobar participó en la evangelización del Perú, muriendo en la ciudad de Cuzco. También nos habla de que "hicieron las américas": Francisco del Espíritu Santo y Agustín de San José que partieron hacia las lejanas islas de Filipinas, uno en el año 1684 y el otro en el 1756; Los Carvajales, los López, los Escobares, los Villalobos, al igual que Don Martín García de Tovar, capitán, gobernador y Justicia Mayor de Méjico y otros que fueron atraídos por las campanas de riqueza y poder que sonaban en aquellas tierras.

Después de un largo período perteneciendo como aldea a la ciudad de Plasencia, se independizaría Jaraíz de ésta en el año 1685 - Mientras reinaba en España Carlos II -, al adquirir el Privilegio de Villazgo, previo pago a esta ciudad con la cesión de la dehesa del Rivero y una barca, que servía para cruzar el río Tiétar y que rendía pingües beneficios, pues en esa época, no existía en esta parte del río puente construido que permitiera cruzarlo. A partir de entonces, podrá aplicar justicia con independencia de Plasencia, mandándose construir en el año 1689 y en la Plaza de Santa Ana - cuatro años después de su independencia -, un monumento que simbolizaba tal poder, el Rollo o Picota.

En el siglo XVIII sufrió Jaraíz una recesión en su población, según podemos leer en los datos aportados por Don Tomás López, quién escribe que aunque en otros tiempos había más habitantes, en 1789 el número había descendido hasta los trescientos cuarenta vecinos. El 6 de Julio y el 1 de Noviembre, el bachiller Vicente Zúñiga y el capellán Manuel Gutiérrez Ovejero, contestando a las preguntas formuladas por el geógrafo Don Tomás López aportan los siguientes datos sobre la economía de Jaraíz:

"...Los frutos de Jaraíz son: aceite, que ascenderá por un quinquenio a dos mil cantaras, de seda, que va tomando mucho fomento, asciende a dos mil libras en rama; de avichuelos y garbanzos como a quinientas fanegas; de trigo y centeno dos mil fanegas; frutas de hueso, peras y manzanas hay de todas las especies, pero no es de consideración; de las cosechas de hortalizas, la que ha tomado mucho aumento es la de pimentón, que ascenderá por un quinquenio a siete mil arrobas; la de lino a diez mil libras; el fruto de castañas se llegó a extinguir totalmente en éste término por una causa incógnita que principió en Jarandilla por los años 1733, se Fue propagando hacia el poniente, de modo que se pasmaban y maleaban o se secaban los árboles sin tierra... En Jaraíz la seda se hila por mujeres a la perfección y vienen a comprarla para las fábricas de Toledo, Sevilla, Granada y otras del reino".

Que creciendo y desarrollándose demográficamente Jaraíz durante el siglo XIX como población de gentes trabajadoras, que siempre ha sido, llegando a tener, basándonos en los datos que aporta en el año 1826 Don Sebastián Miñano, en su "Diccionario Geográfico- Estadístico de España y Portugal", unos "...460 vecinos, 2. 181 habitantes...". Al mencionar los datos económicos nos dice: "Produce lino, vino, pimentón, aceite, legumbres frutas y hortalizas, seda y últimamente se crían ganados".

En este siglo, la Guerra de la Independencia contra el ejercito francés, hizo de esta comarca de La Vera un buen lugar para descanso y pillaje de las tropas francesas, que después de la Batalla de Talavera se dedicaron al robo y a la destrucción, convirtiendo en ruinas entre otros edificios jaraiceños, el de la antigua Ermita de la Virgen del Salobrar, situada junto al Tiétar y el de la ermita San Martín, cuyos restos vendieron después en pública subasta.

Hasta finales de este siglo, siguió creciendo demográficamente Jaraíz, pasando a tener en los primeros años del siguiente siglo más de cuatro mil habitantes.

Metidos en el siglo XX se produce en Jaraíz un gran desarrollo, debido entre otras razones a la construcción y mejora de las vías de comunicación con Plasencia y de la C-501 o carretera de Madrid. EI 18 de Diciembre de 1927, en un recorrido por las poblaciones del norte de Extremadura el Rey Alfonso XIII en compañía de Primo de Rivera, descubriéndose una plaza en la fachada, a la entrada del Ayuntamiento, en conmemoración de esta notable visita.

En la actualidad y a punto de finalizar el siglo XX se ha convertido Jaraíz en una población industriosa y comercial, que ofrece múltiples servicios a los pueblos del entorno, pues es en la actualidad el municipio con mayor número de habitantes de la Comarca de La Vera y el más industrioso y comercial. Destaca entre las industrias jaraiceñas la del Pimentón, que posee Denominación de Calidad, siendo este producto gracias a su exclusivo sistema de secado al humo, solicitado en todas las partes del mundo.

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