
A pesar de que algunos autores datan sus orígenes en 1480, año en que una epidemia de peste asoló la villa, cuando 13 penitentes, portando pesadas cruces y acompañados de numerosos vecinos y autoridades se dirigieron desde la villa al monte Kolitza, no tenemos confirmación documental de su existencia hasta el siglo XVIII (1771), cuando se citan por primera vez en unos documentos municipales las "Procesiones de Semana Santa y el Corpus".
De todos es conocido el tradicional Vía Crucis Viviente de Balmaseda, en la que los protagonistas son los propios vecinos de la Villa. Actualmente participan más de 500 personas, movidos unos por la tradición, otros por motivos religiosos o promesas, y todos por el propio orgullo como balmasedanos. Ya desde pequeños los balmasedanos "beben" de esta tradición con la participación en los Vía Crucis Vivientes infantiles de los barrios de La Magdalena y Santo Domingo, que se celebran el fin de semana siguiente, los cuáles suponen una inagotable cantera de esta impresionante tradición.
En la noche de Jueves Santo se representa "La Ultima Cena", "La Oración del Huerto" y "El Prendimiento de Jesús".
El día de Viernes Santo, a las 9 de la mañana comienzan a sonar los tambores de la guardia romana y todo está listo para el "Juicio de Pilatos", el ahorcamiento de Judas y todos los demás acontecimientos de la Pasión se suceden en forma de pasos vivientes hasta la crucifixión.
Además, paralelamente al Vía Crucis, se organizan otra serie de actos como una exposición del Vía Crucis en el Ateneo Municipal de Balmaseda, las Misas cantadas por la Coral Kolitza en la Parroquia de San Severino, procesiones de los Pasos de San Juan, La Dolorosa, Ecce-Homo, el Cristo del Cementerio, etc. y la cada día más impresionante "Procesión del Silencio", que acompaña al Cristo hasta el Cementerio donde permanece todo el año.
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