El Trato, la estancia, el entorno, la riqueza cultural, etc hicieron que nuestra estancia en el Molino resultara excepcional. Lo primero que quiero es exaltar la estupenda atención y el excelente trato humano y profesional de Aníbal, Mari, Alex y Camino que desbordaban cariño y atenciones, siempre pendientes de ofrecernos todo lo que estaba en sus manos. Las cenas estupendas, cuidadas y elaboradas y los desayunos muy variados. Las habitaciones limpísimas, amplias y confortables, daba gusto volver por la tarde y encontrarlo tan cuidadosamente organizado y pulcro.
El entorno es una maravilla, Miranda de Duero, Zamora, Toro, Benavente, Puebla de Sanabria,......... no tiene desperdicio. El románico es envidiable y es digno de visitar. Estamos enormemente agradecidos por todo; es un placer viajar y encontrarse con personas como vosotros con tanta calidad humana. Esperamos volver pronto.