Accediendo por la calle del Comandante Pérez, una de las arterias principales que conduce a la plaza principal del pueblo, nos encontramos con un grueso portón de hierro, donde podemos contemplar otro vestigio de la dominación islámica o musulmana. Por una puerta de acceso formada por un dintel monolítico y custodiado por jambas de sección rectangular o sillares, accedemos y siguiendo una pronunciada escalera formada por unos treinta y dos escalones de losas de piedra, nos encontramos con una cisterna para recogida de agua para posterior suministro de la población. Un pozo o depósito de unos 7 o 8 metro de diámetro aproximadamente y de unos 10,5 metros de profundidad. Junto a éste se encuentra una pequeña cámara de unos 9 o 10 m2, formada por una bóveda de medio punto y adosada a la pared, junto al pozo, una pila en forma de arco para servicio de llenado de vasijas, botijos, etc..

En el exterior y formado por una especie de dolmen megalítico se encuentra el brocal. En la actualidad la cisterna está abandonada y cerrada en espera de ser rehabilitada para ser visitada.

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