Se trata de una imponente edificación rectangular con murallas almenadas con torres de la misma planta en cada uno de sus ángulos. De estas torres hoy sólo se conserva una. Esta fortaleza fue construida por los Duques de Medina Sidonia con una triple finalidad: residencial, económica y defensiva. Residencial, pues el Duque acudía asidua y puntualmente a la pesca en las almadrabas y residía en el castillo acompañado de su cortés y se sus invitados.

También tenía una función económica puesto que en él efectuaban parte de las labores de la almadraba, para lo que tenían dependencias tales como salones con bóvedas para guardar la sal, salones para la preparación del atún, piletas para adobarlo y salarlo y estancias para guardar redes y con capacidad para guardar más de treinta barcos de pesca. A demás de sus talleres, hornos, oficinas de administración, capilla, etc. Su situación en la propia zona dunal de la playa, a escasa distancia del mar, va orientada a facilitar estas labores. Tenia también función defensiva; ya que este era uno de los objetos pretendidos por el Rey a hacer la concesión de las almadrabas: facilitar la repoblación del despoblado litoral por temor a la amenaza berberisca y defender el territorio de sus ataques.

Construido en el siglo XVI el castillo tiene unos 15.000 metros cuadrados de superficie y contaba con guardias y artillería. Tenía dos puertas principales que todavía se pueden observar hoy, una que daba al sur hacia el mar y otra al muro del Oeste. Mas tarde se le abrió una tercera puerta que daba a una capilla, construida mucho después, que sirvió y sirve de iglesia parroquial del pueblo ya que actualmente el castillo quede incluido dentro del casco urbano de Zahara.

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