Una batalla… ¡De flores!

21 Ago 2012 Beatriz Rodríguez Sin Comentarios

Situémonos: Laredo (Cantabria), 30 de agosto de 1908. A finales del siglo XIX y en los primeros años del siglo XX, las gentes de esta villa se esforzaban por dar a sus actos un toque de elegancia y distinción. En 1908, con el deseo de preparar un festejo de despedida del verano, 25 traineras fueron adornadas de proa a popa con flores, serpentinas y dulces, a modo de guirnaldas y simularon una ‘auténtica’ batalla naval. Los tripulantes, vestidos con sus mejores galas, se lanzaban de una lancha a otra con puñados de flores, bombones, caramelos y confeti.

Así nació la llamada Batalla de Flores. La celebración gustó tanto que todos desearon repetir, aunque al año siguiente se apostó por realizarla fuera del muelle, para posibilitar la participación de más gente. Como otras tradiciones, ha experimentado cambios con el paso de los años; hoy en día, la cosa queda así: la fiesta arranca la víspera del viernes, conocida como ‘la noche mágica’, en la que las cuadrillas centran sus esfuerzos en rematar las carrozas y engalanarlas con miles de flores y pétalos. Durante esa carrera contra el reloj, cientos de personas desfilan por la villa para ver cómo van tomando forma las obras.

Una carroza en el desfile de la Batalla de Flores, en Laredo (Cantabria)

El viernes comienza con la apertura del mercadillo. La música de bandas, peñas y charangas invade el pueblo. A las 17:30 comienza el desfile, que recorre el Circuito de la Alameda Miramar, y finaliza con la entrega de premios y la disposición de las carrozas en un recinto para su exposición durante los siguientes días. La jornada se completa con verbenas, conciertos y un espectáculo de fuegos artificiales en la bahía, a medianoche.

Así, el último viernes de agosto de cada año (el día 31 esta vez), música y color invaden las calles de Laredo en una celebración declarada de Interés Turístico Nacional desde 2011 (aunque ya ostentaba la de Interés Turístico desde 1965).

La población de esta localidad cántabra se multiplica por diez durante esos días, pues son muchos los que quieren ver el resultado de meses de trabajo: aunque la Batalla de Flores dure poco más de 24 horas, las cuadrillas de carrocistas invierten meses en su preparación. La plantación, cuidado y recogida de las flores se inicia al comienzo del invierno y se extiende a lo largo de la primavera; el diseño, elaboración y rematado no termina hasta el mismo momento en que empieza el desfile. El resultado es impactante, desde luego.

Laredo se encuentra, además, enclavada en un entorno privilegiado de la costa oriental de Cantabria que permite disfrutar de arenales de gran belleza, espacios naturales protegidos (como el Parque Natural de las Marismas de Santoña) o la posibilidad de recorrer un variado itinerario: la villa medieval, la renacentista y barroca o la contemporánea, en una perfecta combinación de playa y montaña.

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