Sierra De Los Ancares

1 Jul 2014 Jennifer García Sin Comentarios

Desde Lugo por la N-VI hasta llegar a Becerreá de la comarca.

Tras abandonar el ininterrumpido tránsito de la autovía que desde tierras leonesas se introduce en la comunidad gallega, el silencio se apodera del paisaje. Este comienza a desplegarse suave y acogedor hacia el Oriente de la vía de comunicación. Pequeñas carreteras de sinuoso trazado recorren las montañas, bien descendiendo a la orilla fresca de un río acompañado de fresnos, bien culminando las crestas redondeadas con el regalo de vistas magníficas de prados y pueblos de piedra cuyos tejados de pizarra espejaean al sol. Al paso sale San Román de Cervantes, pueblo en el que tuvo tierras el linaje de los Cervantes, familia de la que provenía el ilustre Don Miguel de Cervantes, aunque no tuvo mucho honor en reconocerlo.

Ancares (1)

Fuente: Jose

Traspasando la vertiente por Sete Carballos se encuentra Degrada, uno de los mayores pueblos de la comarca. En su cercanías, el valle del río Ortigal guarda el mejor robledal de la sierra. Hacia los valles occidentales se encuentra Doiras, cuyo castillo roquero, hoy en manos particulares, guarda la triste leyenda de una doncella convertida en ciervo por un hada. Hacia el interior serrano aparece Vilarello, villa donde se conservan algunas de las mejores pallozas de Los Ancares.

Uno de los elementos etnográficos más singulares de la Sierra de Los Ancares son las pallozas. Construidas con una arquitectura popular y anónima de belleza sencilla, representan una forma de habitar un medio donde la dureza ambiental marca la pauta durante muchos meses al año. El origen de la palloza proviene del poblamiento celta de las tierras gallegas. Constituían los pueblos edificaciones de piedra, circulares en la vertiente galaica y ovoides en la leonesa, culminadas or tejados cónicos de haces o colmos de paja de centeno entrelazada. En muchas de las poblaciones han sido sustituidas por viviendas rectangulares de piedra. En otras, como Vilarello y Piornedo, las nuevas casas instaladas sobre las eras y prados circundantes de la palloza han permitido la conservación de algunas de ellas. Dos puertas, una para la entrada del ganado y otra para las personas (o bien una sola para ambos), son su apertura exterior a la que complementan pequeños ventanucos en la pared circular. El tejado vegetal no presenta chimenea, sino que la misma cubierta, a la vez que excelente aislante contra lluvia y nieve, permite la salida del humo de la “lareira” o fuego bajo a través de su entramado, circulación que además contribuye a impermeabilizarlo. En su interior, separados por sencillos tabiques de madera, se albergaban animales y personas, así como las provisiones suficientes para resistir los duros y largos períodos invernales sin salir al exterior.

Un relieve suave denota la antigüedad de estas montañas, donde la presencia de los hielos glaciales ha dejado su huella en cumbres y valles, tallando la piedra con recoletos circos y acumulando pedreras por donde pasaron los ríos de hielo. En su lugar, los cursos de agua se hunden hoy profundamente en valles cuyas laderas se tapizan de praderías deliciosas al diente de la vaca rubia gallega y los pequeños rebaños de ovejas.

Sin bosques han ido desapareciendo para obtener madera, carbón y pastos para los ganados. En su lugar, un monte bajo de piornos y escobas se apodera de laderas y cumbres. Mientras, algunos bosques de robles y abedules permanecen primigenios o rebrotan con vitalidad una vez abandonada la actividad pastoril. Jabalíes, lobos y algún que otro oso visitante esporádico de las vecinas tierras asturianas pueblan estos montes.

Estos pueblos aislados de comunicaciones y progreso durante muchos años han visto emigrar a sus habitantes camino de lejanas capitales. Los que no se marcharon han conservado la palloza hasta hace unas décadas como núcleo vertebrador del hombre de estas montañas. Ahora son reliquias del pasado que esperan nuevos usos para afrontar su supervivencia.

Tags:

Publicado en Rutas y Escapadas

Deja un comentario

Al pulsar en "Enviar comentario" aceptas el aviso legal

Área viajero
Entrar con tu cuenta
Pulsando entrar aceptas las condiciones de uso