Pueblos quijotescos, pueblos con historia

26 Jul 2013 Jennifer García Sin Comentarios

El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha tuvo como buen hacer recorrer con su inseparable caballo Rocinante y su fiel escudero Sancho Panza, las tierras de Castilla, viviendo experiencias y luchando contra gigantes fantaseados. Tales disparates que sólo tenían lugar en su cabeza han hecho disfrutar a lectores de todo el mundo que, enganchados a sus aventuras han ido conociendo por fascículos parte de los dominios de Castilla. Rutas de todo tipo recorren esta hermosa zona de nuestra geografía.

 Molinos Campo de Criptana

En homenaje a esas nobles tierras hoy queremos brindarte la oportunidad de que tú mismo las conozcas, camines por donde ellos caminaron, descanses donde ellos lo hicieron…

Las actuales rutas comienzan en Toledo haciendo parada en Nambroca, Almonacid de Toledo y Mora, para finalmente llegar a Tembleque, donde en más de una ocasión, su acompañante, el bonachón de Sancho tuvo que hacer algún que otro trabajo de labranza. Así aparece mencionado el municipio en el famoso libro: “Y así digo, que llegando el tal labrador a casa del dicho Hidalgo convidador, que buen poso haya su ánima, que ya es muerto, y por más señas dicen que hizo una muerte de un Ángel, que yo no me hallé presente que había ido por aquel tiempo a segar a Tembleque”.

El Toboso, ilustre localidad que disfrutó del placer de contar entre sus doncellas con la que conquistó y enamoró al hidalgo, la hermosa Dulcinea (de El Toboso). Parada imprescindible en la ruta quijotesca, los llegados hasta el pueblo toledano podrán visitar la casa en la que habitó la afamada dama. Así hablaba en una carta Don Quijote a su amada “El ferido de punta de ausencia y el llagado de las telas del corazón, dulcísima, Dulcinea de El Toboso, te envía la salud que no tiene”.

Junto a Toledo, Ciudad Real es de las provincias que más apariciones tiene en esta obra de arte de la literatura. En el octavo capítulo Campo de Criptana y sus famosos molinos de viento son testigos de una intensa batalla que el ingenioso hidalgo mantiene con ellos, viendo a través de sus ojos de “loco” a los gigantes que lo atacaban. La estampa de esos molinos ha hecho famosa a España y a Campo de Criptana convirtiéndose en seña de identidad en todo el mundo. Actualmente estas construcciones continúan en pie y tres de ellas siguen manteniendo el mecanismo original del siglo XVI.

Una ruta por la España quijotesca que nos permitirá ponernos por un momento, en el lugar de este ingenioso hidalgo que bajo la solapa de un libro, ha viajado por todo el mundo.

Imagen: Flickr

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