‘Papás Noeles’ made in Spain

21 Dic 2012 Beatriz Rodríguez Sin Comentarios

El árbol y los adornos, el turrón, el aguinaldo, el Belén, la cabalgata, la cesta de Navidad, los polvorones, El Gordo y El Niño, la Misa del Gallo, el muérdago, el acebo, los regalos, los Reyes Magos, los churros en Año Nuevo, los Santos Inocentes, los christmas, las uvas, los villancicos, el roscón de Reyes… Seguramente has notado que se trata de tradiciones navideñas. A fin de cuentas, en alguna caemos todos, ¿verdad?

Puede que eches en menos alguna cosilla. Lógico, a todos se nos puede escapar algún detalle. Sin embargo, hay algo (mejor dicho, alguien) que falta intencionadamente. ¿Adivinas quién? Está bien, os daremos alguna pista: es un señor entrado en kilos, con barba blanca, vestido de rojo y blanco, que vive en el Polo Norte y viaja en un trineo cargado de regalos. ¡Exacto, Papá Noel!  También conocido como Santa Claus, San Nicolás y un montón de nombres más, dependiendo del país desde el que se hable de él.

Papá Noel

Se cree que el personaje se inspiró en un obispo cristiano de origen griego, Nicolás de Bari. Allá por el siglo IV, siendo muy joven, quedó huérfano y heredó una gran fortuna que decidió entregar a los más necesitados. Su generosidad con los menos favorecidos le convirtió en la figura perfecta para repartir regalos a los niños en Navidad.

La estampa del trineo surcando los cielos es del primer tercio del siglo XIX y se debe al escritor inglés Clement Moore, quien así lo representó en el poema Una visita de San Nicolás. Un siglo después, una conocida marca de refrescos encargó una imagen cercana para su campaña navideña y así ha llegado a nuestros días. No obstante, en algunos puntos de España, hay otras figuras que cumplen funciones similares a las de Papá Noel o los Reyes Magos.

Galicia: el Apalpador. Es un carbonero de pelo rojo que baja el 24 o el 31 de diciembre para ver si los niños han comido lo suficiente (palpándoles las barriga), les deja castañas, algún regalo y les desea un nuevo año lleno de felicidad y comida.

Asturias: el Angulero. Se debe a un pescador que solo tenía suerte en Nochebuena y que decidió compartir su pesca con el resto, llevando regalos a los pequeños en Asturias, para lo que hay que colocar un gorro de lana al lado del árbol.

Cantabria: el Esteru y las anjanas. El Esteru es un leñador grandote y bonachón, con boina, pipa y una buena barba que, durante los días de Navidad, abandona los bosques en los que corta leña para fabricar y repartir regalos a los hogares de la región. Siempre va acompañado de su hacha, su bastón y su fiel ayudante, el Burru. Las anjanas son hadas buenas que llevan juguetes y regalos a los niños cántabros en la madrugada del 6 de enero.

País Vasco y Navarra: el Olentzero. Es un carbonero grueso, un poco andrajoso, de buen comer y algo borrachín, que vive aislado fabricando carbón vegetal en el bosque y, con la llegada del cristianismo, terminó convertido en anunciador del nacimiento de Jesús y, ya en el siglo XX, en un personaje hogareño que trae regalos a los niños.

Cataluña y Aragón: el Tió de Nadal o la Toza. Desde el día de la Inmaculada (8 de diciembre), se empieza a dar de comer al Tió (un tronco al que se pone una cara sonriente) y se le abriga con una manta para que no pase frío por la noche. En Nochebuena, después de tanto alimento, los niños le golpean con un bastón para que expulse chucherías, barquillos y otras cosas.

Esperamos que hayáis sido buenos  y que Papá Noel, el Angulero, el Tió de Nadal, el Olentzero, el Esteru, el Apalpador o las anjanas os traigan un buen regalo: un e-book, un viaje o una escapada rural, salud o un buen 2013, que tampoco hace falta más.

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Publicado en Algo Especial

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