Maravillas abulenses: Navaluenga

6 Nov 2012 Beatriz Rodríguez Sin Comentarios

Ávila es una de esas provincias con grandes tesoros ocultos en su territorio. Solo en la capital concentra grandes maravillas, motivo por el que su casco histórico fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1985. Una muralla medieval en muy buenas condiciones, gran número de iglesias románicas y góticas, una impresionante catedral y un largo etcétera hacen de esta ciudad un destino a visitar (y al que volver).

Pero no todo el atractivo de Ávila se centraliza en la capital y son muchos los pueblos que desvelan fabulosos rincones en los que perderse durante unos días. Navaluenga, en la comarca del Alto Alberche, es uno de esos pueblos con encanto. Entre sus principales atractivos destacan las piscinas naturales que el río Alberche forma en su territorio y el propio río. Además, a muy poca distancia se encuentra el embalse del Burguillo, donde cabe la posibilidad de pescar, navegar o dar un simple paseo.

Puente románico sobre el río Alberche, Navaluenga (Ávila)

Hablando de paseos, se trata de un lugar perfecto para hacer senderismo, ya que la montaña está muy cerquita y otoño es la estación ideal para hacerlo, ya que disfrutarás de un bello paisaje con un clima muy cómodo para practicar este deporte. Además de Gredos, dispones de la Sierra del Valle, que acoge las gargantas del Rollar, Chivetiles, Gargantilla, la Cabrera, Raios y Maguillo.

Un recorrido por esta zona te permitirá mezclarte con robles, fresnos, nogales, castaños y verdes prados en un enclave en el que la naturaleza es protagonista. De hecho, de las casi 8.830 hectáreas que componen la Reserva Natural Valle de Iruelas, 1.400 pertenecen a Navaluenga.

Aunque cuenta con un patrimonio natural tremendamente valioso, no se descuidan otro tipo de ofertas. Así que, si prefieres un turismo más cultural, no te puedes perder la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de los Villares (cuya primera construcción se remonta a los siglos XIII-XIV), su puente románico con trazas renacentistas (del siglo XVI), la Cruz del Cerrillo de San Marcos, la necrópolis medieval (de los siglos IX a XII y hoy yacimiento arqueológico de Fuenteávila), o las ermitas de la Merced y de San Isidro.

Con tantas cosas para hacer y tantos rincones que visitar, es lógico que a uno se le abra el apetito. Y, en esto, Navaluenga también tiene mucho que ofrecer, ya que la gastronomía castellana es espectacular: patatas revolconas, chuletón, cabrito (ojo a la caldereta de cabrito), sopas de ajo, judías de Barco, torreznos, huevos rotos, manos de cerdo, hornazo… Difícil quedarse con hambre, aunque conviene reservar un pequeño hueco para el postre, que también hay dónde elegir: buñuelos, tocinillos de cielo, flan o las famosas yemas de Santa Teresa, entre otros.

Por todos estos motivos, Navaluenga se convierte en un destino ideal para viajar con niños, amigos, pareja, animales… ¡Con quien se quiera! Por eso, también, es uno de los pueblos más buscados de Clubrural.

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