La Autentica Asturias. Identidad y Tradición (parte I)

7 Jun 2011 clubrural Sin Comentarios

La tradición, cristalizada en los mitos heredados de las más primitivas creencias y en las fiestas como celebración viva, muestra la auténtica naturaleza de Asturias y de los asturianos.

Quien asista en Asturias a una fiesta tradicional, de las muchas que se celebran a lo largo de todo el año y en todo el territorio, participa del esparcimiento y disfruta de esa forma social de celebración. Pero si se acerca al corazón de la fiesta puede intuir el trasfondo ritual: el sentido que poseía dentro de los ciclos originales de la naturaleza, símbolos de las creencias ancestrales que la iglesia consagró.

Fiestas y Tradiciones de Asturias

El paso de las estaciones ordenaba las tareas de la vida tradicional (campo, ganado y mar) y en la austeridad que imponía aquella rutina, el día de la fiesta era una excepción a la que el pueblo se entregaba en una atmósfera de libertad y por la que se esperaba todo el año.  La originalidad de estos ritos festivos se explicaría por la pervivencia del sustrato cultural atlántico, la lenta instalación del cristianismo que adoptó y adaptó ciertos elementos, la ausencia del influjo árabe y la vigencia de los mismos hasta avanzado el siglo XX.

Es común en toda jornada festiva asturiana que se sucedan la romería o la puya´l ramu, la verbena: la romería es una peregrinación hacia el lugar sagrado, el templo que custodia el Cristo, Virgen o Santo que se venera, con frecuencia junto a un árbol, cueva o fuente que nos remitirían a cultos paganos anteriores. Aquí se celebra una misa católica y suele sacarse la imagen divina en procesión, con alguna parada en un lugar destacado al aire libre, a la que acompaña el “ramu” llevado en andas por varios vecinos: armazón de madera decorado con ramos de laurel y flores del que penden panes de harina de trigo, por lo común en forma de hogaza o rosca.

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A continuación, tiene lugar la “puya´l ramu” o subasta (por el método de “al alza”) entre los vecinos, sumándose otro tipo de bienes; la recaudación revierte en la celebración de la próxima fiesta. Luego se tiran “volaores” (cohetes) y en ocasiones, se queman “xigantes” o muñecos de paja vestidos de hombre y mujer. Ahí ya empieza la comida festiva, amenizada por tambor y gaita, o por una bandina, terminando la jornada en la verbena nocturna, el momento para el baile. También es habitual que los participantes vistan el “traxe´l país“: la indumentaria tradicional posee hoy el valor vindicativo de nuestra identidad cultural en momentos señalados, como los días de fiesta.

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Publicado en Destinos

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