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Consejos para una cata de vino

19 Ago 2013 Jennifer García Sin Comentarios

“El vino da brillantez a las campiñas, exalta los corazones, enciende las pupilas y enseña a los pies la danza”, son palabras del pensador José Ortega y Gasset refiriéndose al vino, esa bebida que cautiva y conquista paladares de todo el mundo. Pero para degustar un buen vino y conocer su calidad son necesarias unas condiciones que no siempre se tienen.

Cata de vinos

Es tal la importancia de este líquido, que algunos hoteles han querido convertirlo en temática principal de sus instalaciones. Recorrer los viñedos donde se crían las uvas que posteriormente se convertirán en vino como en la Hacienda Zorita Wine Hotel & Spa en Valverdón (Salamanca) o disfrutando bañándote en esta bebida como en el Complejo Enoturístico Finca La Estacada de Tarancón, en Cuenca.

Pero en el post de hoy queremos responder a una pregunta: ¿cómo se hace una buena cata de vino? Para empezar, hay que decir que tres son los sentidos imprescindibles para una buena cata. No sólo el gusto, también el olfato y la vista, en este orden, serán los que te ayudarán a degustar correctamente un buen vino. Aunque parezca una arbitrariedad, la luz es parte fundamental. Estar en un lugar con paredes y luz blanca ayudará a identificar su edad. Gira ligeramente la copa para que el vino pueda respirar y observa el ribete. En función del color sabremos si es joven o reserva. Los tonos violáceos  indicarán juventud, mientras que los crianzas tendrán un color teja. Repetimos, y si acudes a una cata profesional te lo recordarán, es importante la iluminación, debe ser clara e intensa. Los expertos recomiendan que sea bajo la luz de unos halógenos.

Y de la vista, al olfato. Igual de importante que el gusto, este sentido nos dará claras indicaciones de las frutas que han intervenido en el proceso de fermentación. Manzanas, cítricos, futas tropicales, rojas o negras pueden apreciarse con sólo pasar la nariz sobre la copa. A veces si un vino no se ha conservado bien, o como nos suele ocurrir en casa, ha estado demasiado tiempo abierto, puede tener cierto aroma “avinagrado”, un síntoma que se apreciará con sólo hacer uso del olfato, sin necesidad de tener que probarlo. Cuando un vino ha permanecido almacenado durante mucho tiempo, puede tener un ligero toque a cerrado que se soluciona dejándolo abierto durante unos minutos. No es ningún defecto del vino, ni siquiera un problema de almacenaje, es sencillamente algo que en ocasiones ocurre sin motivo aparente. Muy importante es también el lugar donde lo olamos. Si para la vista necesitábamos una habitación iluminada, para olerlo será imprescindible una estancia fuera de olores, por lo que una bodega no será el mejor espacio, pues allí se concentra un sinfín de vinos, cada uno con su aroma particular.

Y por fin llegamos al gusto. Pero para conocer verdaderamente su sabor no será necesario tragárnoslo. Mantenerlo en la boca durante unos minutos, menearlo de un lado para otro y después escupirlo será la forma más adecuada para conocer su sabor. Mientras esto ocurre, intenta concentrarte en los sabores que se quedan en los labios y la punta de la lengua, los lugares más sensibles de la boca. Aprieta el líquido sobre tu paladar, gíralo de un lado para otro, espera a que el vino vaya calentándose, pues es entonces cuando se pueden apreciar mejor los sabores. Y después escupe.

Tras estos sencillos consejos podrás convertirte en un catador de vinos novel y sorprender a tus invitados dándoles sencillas explicaciones sobre la calidad, intensidad o antigüedad de un vino.

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Publicado en Gastronomía,  General

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