Que decir de esta casa maravillosa, pues que es bonita, amplia -aunque haya mucha gente, hay espacio suficiente para todos sin la sensacion de agobio- que tiene de todo, piscina -grande- barbacoa, el porche con su música para comer, cenar, bailar, un txoko inmenso que nosotros no utilizamos porque nos acompaño el tiempo y estuvimos en el porche casi todo el rato, varios sitios donde cocinar, vamos que merece muchísimo la pena hospedarse allí unos días, se la recomiendo a cualquiera para estar tranquilo, o para alguna celebración entre amigos, familia etc..
El entorno precioso, con posibilidad de visitas a bodegas - de eso el señor Liborio sabe mucho - y pueblos mayores a muy poca distancia.
Del propietario decir que es majísimo, atento a cualquier problema o duda que pueda surgir y yo personalmente que me deje el móvil me lo trajo a domicilio, vamos que no se puede pedir más y que lo pasamos genial toda la cuadrilla.
Un saludo de los de Gasteiz.