Nosotros fuimos 6 personas, y pasamos alli un fin de semana, lo pasamos genial! La casa una maravilla, no le falta detalle, las dueñas un encanto, nos recibieron con cava y la estufa de leña encendida,todo un lujo! El pueblo es un remanso de paz, eso si, con su bar para los botellines del aperitivo. Ademas, cuando estuvimos, estaba todo nevado, con lo cual era una preciosidad,la verdad que merece la pena pasar unos dias alli. Lo recomiendo a todo el mundo es una pasada, tanto la casa, como el pueblo,nosotros volveremos fijo!