La estancia en esta casa rural en Pals fue ideal para respirar aire libre durante unos días. La casa se encontraba en las afueras del pueblo, pero si queríamos ir a visitar el centro (por ejemplo el bonito conjunto medieval) no tardamos más de diez minutos, cosa que se agradece muchísimo. La casa disponía de unas instalaciones preciosas, exteriores e interiores. Tiene un patio considerablemente grande con un una parte de hierba donde los niños pueden jugar. Tambien dispone de una tabla de ping-pong, una canasta, un badminton. El interior se caracteriza por un puro estilo rural. Habitaciones con mucho espacio hacían muy agradable la estancia. Sinceramente, esta casa la recomendaría a todo el mundo, ya sea que vengan con un grupo de amigos, familia, un matrimonio, etc.