Hemos estado este verano 13 días en la casa.
Es la tipica casa de pueblo de verdad, super amplia, comoda.. hemos dormido fenomenal. Y además está bien situada, en una aldea muy tranquila pero al lado de todo.
Y lo mejor de todo Sara, la dueña, muy generosa, siempre teniamos tomates, pimientos, patatas de su huerta, huevos de sus gallinas.. además de ser muy amable.
Gracias Sara por todo, porque hemos estado como en casa.
Y en el pueblo disponen de otra casa, más grande, muy bonita.