
Como todas las villas marineras, San Vicente cuenta con una gran tradición gastronómica basada en productos frescos del mar, que se pueden degustar en cualquiera de los muchos restaurantes y tabernas que hay en la localidad.
El plato más famoso es el Sorropotum, un guiso de bonito, patata y cebolla que cocinan los pescadores antes de salir a faenar.
Esta tradición peregrina y el devenir de su historia ha ido moldeando con el paso del tiempo un patrimonio arquitectónico que ha sido declarado Conjunto Histórico Artístico. De éste, destaca su Puebla Vieja, donde se levantara el Castillo del Rey, la Torre del Preboste o el antiguo hospital de la Concepción.
San Vicente de la Barquera es una de las etapas principales del Camino de Santiago por la costa y donde la ruta Jacobea se bifurca y conduce, siguiendo el trazado del río Nansa, a otro no menos importante lugar de peregrinación: el vecino monasterio de Santo Toribio de Liébana.