Me han encantado las cabañas, el bosque de robles, la garganta y la poza, pero sobre todo lo acogedora que es la madera y la luz mágica que entraba en la cabaña en una madrugada llena de pájaros.
He ido con mi pareja y ha sido un fin de semana mágico, un regalo de la vida. Lo hemos pasado genial, con nuestra barbacoa y la charca con los peces de colores. Está super acogedor.
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