Hemos estado en el mes de mayo y nos hemos ido muy contentos con el trato recibido y con el sitio tan bonito que tienen. Lo tenían todo muy bien cuidado y las casas son muy confortables y tienen de todo. Los dueños son muy majos y están siempre pendiente de ti. Nos gustó mucho que tengan contenedores de reciclaje para vidrio cartón y plásticos y más cuando nos enteramos que cada cierto tiempo lo cargaban en su furgo y lo llevaban a 4 km. Es un detallazo y más en estos tiempos que corren. Las zonas comunes son muy amplias y tienen un rinconcito muy agradable en la piscina (vallada para que no entren los niños). En la terraza del bar se estaba de maravilla por las noches y las pizzas son de restaurante italiano. Nosotros descansamos y disfrutamos, despreocupados por los niños que estaban a su aire sin peligro alguno. Las cerezas ecológicas te las dejan coger del árbol.
Nos dimos una sauna. Un lujo.
Muy recomendable. Repetiremos
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