
Toledo es impresionante, nos encanto su monumental, Catedral, el Palacio Arzobispal, el Monasterio de San Juan de los Reyes con su precioso claustro, y sus muchos conventos e iglesias.
Estuvimos un fin de semana que fue agotador, creo que no nos quedo nada por visitar, también sus tabernas y restaurantes, donde comimos de maravilla y económico, por la tarde de merienda pasamos por sus pastelerías a comprar sus famosos Mazapanes.
Por la tarde teníamos una paliza en nuestro cuerpo, que subimos al Parador y en su terraza descansamos tomándonos un tea, si no conoces Toledo os lo recomiendo es digno de visitarlo.