la casa es muy bonita, la decoración exquisita. La comida, muy abundante, de calidad, y se nota que echa con cariño. Y lo mejor el entorno de tranquilidad, qué es precisamente lo que buscabamos, alejarnos del bullicio de la costa, era pleno julio, y allí se estaba genial. Un abrazo para Alfonso y Desirée, volveremos a vernos el próximo verano
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