Hemos pasado unos días estupendos en La Palma en un ambiente de total tranquilidad en la Finca El Gallo, donde el cielo deja ver todas sus estrellas cuando cae la noche y el mar regala atardeceres a lo lejos. La casa resultó ser muy cómoda y con todo lo necesario. El trato y las atenciones de Pedro con nosotros fué excelente y, aunque nos faltó conocer su bodega donde cantar y berber su vino, nos llenó el frutero de plátanos y aguacates.
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