Estuve en una cabaña a finales de abril con mi familia y fue realmente estupendo. Iba buscando sobre todo tranquilidad, alejarme de todo y he encontrado el sitio ideal. Son unas cabañas de madera muy acogedoras, en plena naturaleza y con unas vistas maravillosas a la Sierra de Gredo. Tienen todo lo necesario para sentirte a gusto, sin lujos pero muy cómodas. El pueblo está cerquita y está muy animado; pero aquí tienes total independencia e intimidad. Puedes pasarte el día fuera porque hay un microclima muy agradable y las noches son una maravilla. En verano con la piscina tienen que ser una pasada. Los propietarios han sido super amables en todo. Verdaderamente las recomiendo a los amantes de la naturaleza.
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