|
Palacio Arana
|
Situado a pocos metros de la iglesia de San Nicolás de Izurtza, medio oculto por los árboles de un descuidado jardín, se alza el palacio que Don Juan Ramón de Arana edificara en el año 1852. El conjunto ha llamado la atención desde siempre; las diferencias del palacio respecto a cualquier otro edificio urbano o rural del Señorío son evidentes.
Entre otras razones habría que citar los exóticos aspectos formales del palacio y la destacada dimensión residencial. Está considerado como villa campestre a la manera italiana del Renacimiento.
La fachada de Arana se extiende hacia Levante y se modula en cinco ejes de vanos y tres plantas claramente jerarquizadas, resultando más noble la intermedia. Sus ventanas son adinteladas, muy proporcionadas y vaciadas en un muro de esmerada sillería arenisca. En realidad son más bien balconcillos enrasados con bajo antepecho de hierro fundido y cubiertos con cortos frontones horizontales.
El piso bajo tiene ventanas ligeramente apaisadas y el alto, bien diferenciado por cornisa de molduras rectas, ofrece ventanas bajas escarzadas, cubiertas por frontones que rematan en la base en graciosas volutas hacia arriba. La línea de cornisa bajo el alero, formada por secuencias de cuatro rosetas de cinco lóbulos, aporta carácter a la zona.
El acceso principal se muestra centrado y recoge una forma sencilla adintelada, pero luego se engrandece con una modulación de porche-balcón en base a dos columnas toscanas exentas que sostienen una repisa de un metro de salida para el balcón.
Las caballerizas están en un edificio aparte, mucho más modesto, junto a la puerta de servicio del palacio, en la parte trasera del mismo. Tiene acceso directo desde la calle por puerta y carrejo independientes que conducen a un portalón practicable para carruajes.
El jardín, es una superficie arbolada llena de viejos magnolios que define una verja muro de mampuesto y barrotes de hierro, aún puede identificarse un estanque que a la manera de las anteparras de las ferrerías servía de recreo, así como una senda arbolada. Hace años el palacio Arana se reconvirtió en casa de labranza, hecho que no ha favorecido en nada la conservación de los encantos de la finca.
| Casas rurales | Hoteles con encanto | Alquiler apartamentos | Pueblos de España |
| Ofertas viajes | Posicionamiento web | Blog tecnología | Test velocidad |