
a medio camino entre puerta y torre albarrana, es la muestra más interesante de arquitectura militar existente en Toledo. De origen musulmán, formaba parte del recinto defensivo de acceso a la medina, constituyendo un conjunto único con la puerta de Alarcones. Una vez que se amplió la muralla para proteger el arrabal norte, ambas puertas quedaron encerradas como una segunda linea de acceso, perdiendo interés defensivo. Esta puerta fue reedificada en el siglo XIV en el mejor mudéjar toledano. En el XVI se realizaron nuevas reformas, añadiéndose sobre el arco de herradura, un medallón con el tema de la imposición de la Casulla a San Ildefonso. El nombre de la puerta del Sol es relatívamente reciente. Fue en el siglo XVIII cuando se pintaron las pinturas rojizas del sol y la luna, que campean sobre el medallón de mármol de la arquería central.