Los Pazos
Arzua (Galicia)
La mayoría han perdido su carácter pacego y, abandonados o vendidos por sus señores, se han convertido, en el mejor de los casos, en grandes casas de labranza como el de Remesil, en Dombodán; el de Fondevila, junto a la iglesia de Pantiñobre, y el de A Riba, con la capilla de San Estevo.
A la orilla del Camino de Santiago, el de Pumar, habitado y bien conservado, con su chimenea coronada de pináculos, torre y una galería orientada al mediodía.
Frente a él, abandonados, el monumental de Sedor, que fue solar de los Pita da Veiga, conserva un escudo muy desgastado en el frontón triangular que remata lo que fue el cuerpo de una torre.
En el límite con el municipio de Melide, confundido con el poblado de Boente, también se mantiene en pie, en parte, el que fue pazo de Outeiro de Boente.
La carretera de Arzúa a Pontecarreira atraviesa la extensa parroquia de Calvos de Socamiño, en la que se conservan varias casas fuertes. La de Orxal destaca en medio de este poblado, por el volumen de su construcción del siglo XVII y la gran chimenea; la de Calvos de Socamiño, al lado de la iglesia de San Martiño, está perfectamente restaurada.
El pazo de Brandeso es sin duda el que mejor se ha conservado. Se compone de un robusto edificio de planta rectangular, levantado en el año 1554, según una inscripción que aparece en la capilla.
En la capilla están sepultados los fundadores, Fernán Montero de Mella e Inés de Villar y Aguiar. Aunque varias veces quedó sin sucesión directa el mayorazgo, siempre se mantuvo dentro de la parentela de la familia Montero y Figueroa, con los que también estuvieron emparentadas Rosalía de Castro y Emilia Pardo Bazán.