
Esta es la zona segoviana donde la naturaleza se muestra en toda su pujanza y el viajero puede descubrir sus más recónditos vericuetos. Su belleza se centra en la espectacularidad de sus paisajes serranos, espesos bosques de pinos, reservas de gamos, ríos trucheros y un clima excepcional. No es extraño, pues, que los Reyes de España levantaran aquí sus Palacios de Caza y Recreo.

Desde Segovia, por la carretera N-110 llegamos a Villacastín. Esta villa nos saluda con la impresionante traza herreriana de la iglesia parroquial. En su magnifico interior contrajo matrimonio Felipe V. El pueblo nos sorprende con casas blasonadas y el escudo picado de una de ellas recuerda el castigo a quienes hicieron causa común con la revuelta comunera.

Tomando la carretera en dirección a Madrid y a un kilómetro de Navas de San Antonio, se levanta la Ermita de San Antonio del Cerro. Más adelante el Santuario del Cristo del Caloco, se alza sobre EL ESPINAR, rico pueblo pinariego de leñadores y «gabarreros», de gran tradición ganadera gracias a los ricos pastos montañeses. La belleza de su asentamiento en un anfiteatro montañoso ofrece atractivos lugares de remanso como la «Boca del Infierno». En el pueblo la iglesia de San Eutropio muestra entre otras riquezas un espléndido retablo.