
Entre el noroeste y el altiplano se extiende la comarca de la Vega del Segura. Una cuña que rompe la densa orografía del noroeste y la monótona altiplanicie para extender una tupida senda que nos conducirá entre secanos y cultivos de cítricos, almendros y olivos hasta el comienzo de un valle donde la historia ha sabido introducir los elementos caracterizadores de una peculiar gastronomía, entre cristiana y morisca.

Una cocina que participa de su entorno y de las tierras vecinas. De ahí que las preferencias culinarias de esta vega conecten con el noroeste y el altiplano y más aún con los platos propios de la huerta que rodea la capital.