
Desde Girona, por la C-150 en dirección a Banyoles y, a la altura de Basalú, hay que coger la N-260 que lleva directamente a Ripoll.

El Ripollès es una comarca definida por las cuencas de los ríos Ter y Freser. Entre u paisaje netamente pirenaico, sus dos principales vertientes, la Vall de Ribes y la Vall de Camprodón, confluyen en una población emblemática del Pirineo catalán: la ciudad de Ripoll. La población fue desarrollándose alrededor del monasterio de Santa María, fundado por el conde Guifré el Pelós en el año 879. Constituye la cuna de la cultura y de la identidad catalanas. Su impulso definitivo viene de la mano del abad Oliba, quien, a partir del siglo X, consolida las diversas fundaciones monásticas del Ripollès y atesora un inmenso patrimonio distribuido por todo el principado catalán. Los antiguos monasterios de Santa María de Ripoll, Sant joan de les Abadesses y San Pere de Camprodón están muy próximos entre sí y son ejemplos destacados del rico patrimonio románico del Ripollès.