El municipio de Archena, puerta sur del Valle de Ricote, dista de la capital 23 kilómetros. El TERMINO municipal es reducido, 16 km2, la gran mayoría de regadío. El río Segura, que recorre el termino a lo largo de siete kilómetros constituye su eje fundamental; a ambos lados del mismo se sitúan las terrazas escalonadas llenas de frutales y agrios que contrastan fuertemente con las calizas de los cerros. El RELIEVE de Archena, con una altitud media de 102 metros sobre el mar, es ligeramente ondulado, con dos montículos, los más altos del término, en su parte Norte, y ensanchándose el valle en la zona sur como antesala de la huerta de Murcia. La TEMPERATURA media de 18ºC, siendo su clima el propio de la España seca. La POBLACIÓN de algo mas de 17.000 habitantes se concentra básicamente en el casco urbano, con la importante excepción de La Algaida. Hay que destacar el peso de la inmigración, que ya representa un 12% de la población.

HISTORIA:
Las buenas condiciones que ofrece Archena para el poblamiento, con la presencia del Segura y la bondad de sus tierras de cultivo, han sido aprovechadas desde tiempos prehistóricos. Podemos datar la presencia humana desde el 2300 a.C., en el período calcolítico o Edad del Cobre, gracias a un yacimiento que albergaba los enterramientos de 23 individuos que fueron inhumados con su ajuar. También se ha localizado en el término de Archena algún resto de la cultura argárica (300 a. C.). Pero sin duda han sido los íberos los que han dejado una mayor constancia de su presencia en colinas y cerros; entre los numerosos restos de la cultura ibérica encontrados en la necrópolis del Cabezo del Tío Pío, destaca el denominado "Vaso de los Guerreros", que dio lugar a un estilo propio en la cerámica ibérica, el denominado Elche-Archena.

Los romanos constituyeron un núcleo estable e importante de población, considerando algunos autores que llegó a tener la categoría de municipio. Al parecer el propio nombre de la villa deriva del latín, de la voz "arxila" o "arcillasis", que significa arcilla o ciudad de la arcilla. Los romanos, tan amantes de los Baños, explotaron las aguas termales y construyeron distintas edificaciones en torno a ellas, como lo atestiguan los numerosos restos hallados, entre los que destaca la "lápida de los Duunviros". Abundantes monedas dispersas por todo el término nos indican que la mayor presencia romana se dio durante los siglos I y II después de Cristo.

Poco sabemos de la larga etapa musulmana, salvo que sobre una antigua fortificación los árabes levantaron en torno al siglo XII un castillo (sobre restos romanos) para controlar el Valle de Ricote, que hoy se encuentra en completa ruina. Próximo a él se distribuirían las alquerías donde vivía la escasa población. La huella de la civilización musulmana se patentiza en los restos arqueológicos localizados en el cerro del Castillo, junto a la Residencia militar, y en la utilización de sistemas de riego. El 15 de julio de 1244, durante la Reconquista del reino de Murcia, el infante y futuro Alfonso X concedió Archena a la Orden de San Juan de Jerusalén (Orden de Malta) en la persona de su Comendador frey Guillén de Mondragón. Posteriormente formaría una Encomienda junto a la Villa de Calasparra y la Ermita de la Dehesa de Cortes, en Alcaraz (Albacete). En 1462, pacificada la zona y restituida la Villa a la Orden, ésta concedió a la Aljama o grupo de ancianos que representaba a la Comunidad una Carta-Puebla donde se especificaban todas las obligaciones de los residentes, con el fin de facilitar la repoblación.

Cuando los Reyes Católicos decidieron la unificación religiosa de sus reinos, los seguidores del Islam hubieron de elegir entre la conversión al cristianismo o el exilio, pasando masivamente los habitantes de Archena a ser moriscos (término con el que se designa a los musulmanes que se convirtieron al cristianismo) y a regirse por el Concejo castellano. En 1609 el rey Felipe III ordenó la expulsión masiva de los moriscos de España. Las autoridades murcianas intentaron evitar esta medida certificando la total fidelidad e integración de los moriscos del reino, pero no hubo excepciones a la orden general, y aunque algunos huyeron consiguiendo después volver, la población de Archena quedo reducida a la mitad.
La primera referencia al uso de los Baños corresponde a una visita de la Orden realizada en 1579; a partir de esa fecha ya será ininterrumpido, haciéndose eco numerosas publicaciones científicas de la bondad de las aguas termales de Archena.

El siglo XVIII constituyó para Archena un período de gran prosperidad, con un impresionante aumento de la población, que alcanzó las mil almas al final de la centuria. Paralelamente se produjo un fuerte incremento de la producción y la expansión de los regadíos, merced a la construcción de canales.

En la primera mitad del siglo XIX la sucesión de períodos de fuertes sequías, granizadas y plagas condujeron a crisis de subsistencias. Los archeneros estaban dedicados a las faenas del campo y huerta y a elaborar el esparto; algunas familias vivían del comercio especialmente durante las temporadas de baños, y los testimonios de la época coinciden en afirmar que esta era una villa pobre, en la que los campesinos no eran propietarios de las tierras, aunque alguno apostilla que en Archena es rara la vagancia y la miseria Este siglo se caracterizó por una gran inestabilidad política y la supresión del Antiguo Régimen, que para Archena tuvo la inmediata consecuencia de dejar de pertenecer a la Orden de San Juan. Su principal propiedad, el Balneario, fue adquirido por el Vizconde de Rías que fue el gran dinamizador de los Baños y promotor de la mayoría de las construcciones actualmente existentes: el hotel Termas, la ermita, el casino,...La afluencia de personas era impresionante: en 1882, por ejemplo acudieron 8.217 bañistas, siendo, con mucho el establecimiento termal mas visitado de toda España. En la segunda parte comienza la vertebración de un mercado nacional, favorecido por la llegada del ferrocarril, y el comienzo de la exportación de los productos agrícolas archeneros, iniciándose también una producción industrial basada en la conserva.

Durante la Guerra Civil Archena no sufrió ataques aéreos, pese a ser sede de una base aérea rusa y escuela de tanques. Tras la larga y dura posguerra hubo que esperar hasta los años sesenta para poder apreciar una prosperidad que se volvió a traducir en aumento demográfico y expansión del regadío, con la construcción de depuradoras y posteriormente la llegada de las aguas del Tajo que, lamentablemente, no han supuesto una solución definitiva al problema de la escasez de agua. En el último tercio del siglo XX, Archena pasó de ser una villa fundamentalmente agrícola a convertirse en un centro de servicios.

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