Mandayona

Qué ver en Mandayona

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Foto: JMFontecha Panoramio

Cruce de caminos en la antigüedad, por aquí pasaba la vía romana que desde Mérida se dirigía a Zaragoza, remontando el río Henares hacia Sigüenza y luego Medinaceli. Su importancia estratégica, en este sentido, quedó siempre confirmada a lo largo de la historia. Tras la reconquista de la zona en el siglo XII, quedó este lugar incluido en la tierra de Atienza, aunque sometida al amparo del importante castillo de Castejón, enclave vigía de esta parte del valle. En el siglo XIII Mandayona, hecha Villa, adquirió cierta independenia del Común atencino, creando su propia tierra que abarcaba a los pueblos y lugares de Dulce y Henares abajo, hasta Jadraque.

En el siglo XIV aparece como dueño y señor de esta villa don Iñigo López de Orozco, a quien hereda, en 1375, su hija doña María López, volviendo poco después el señorío a la Corona. En 1434, el rey de Castilla Juan II y su esposa la reina doña María, desmembraron gran parte de la tierra de Atienza y Jadraque, incluida Mandayona, para dársela en dote a su parienta doña María de Castilla, que casaba con el cortesano don Gómez Carrillo, apodado el feo?. El hijo de éste, don Alfonso Carrillo de Acuña, vendió en 1478 esta villa y sus más inmediatas aldeas a doña Brianda de Castro, en precio de un millón y medio de maravedíes. Esta señora había casado en primeras nupcias con don Pedro González de Mendoza, el fuerte?, señor de Almazán y Mon-teagudo, de la otra rama mendocina que asentó en tierras de Soria, y en segundas nupcias con don Iñigo de la Cerda y Mendoza, ya por entonces señor de Miedes. Era este hermano del primer duque de Medinaceli, y nieto del primer marqués de Santillana. Quedaron estos nobles como señores de Miedes, y Mandayona, incluyendo este último señorío los lugares de Villaseca, Aragosa, Mirabueno y Algora. La hija de este matrimonio, doña Ana de la Cerda, casó con don Diego de Mendoza, conde de Mélito, segundo hijo del cardenal de Mendoza. De estos señores, pasó el señorío a su nieta, doña Ana de Mendoza y de la Cerda, princesa de Eboli, que lo pasó al ducado de Pastrana, en el que perduró los siglos siguientes.

Muy escasos restos quedan de su castillo medieval, asentado sobre una colina que otea el valle del Dulce, cerca de su entronque con el Henares, a levante de la villa. Sólo mínimas huellas consistentes en el foso circundante y algunos subterráneos medio cegados, utilizados siglos después como bodegas. Este castillo, fortaleza importante para el control del camino hacia Aragón, por el Henares, estaba ya casi en total ruina en el siglo XVII.

Su iglesia parroquial es obra renacentista, del siglo XVI, con altos muros de sillarejo. La puerta principal se abre al sur, y está diseñada y construida según los cánones del Renacimiento, con arco semicircular y ornamentación a base de molduras, todo muy sencillo. En las enjutas del arco aparecen los escudos de armas de los Mendoza y la Cerda, señores de Mandayona y su tierra. El interior es de la misma época, también muy sencillo. Como obra contemporánea interesante, es de destacar el Colegio Nacional Muñoz Grandes?, edificio experimental para un nuevo modelo de enseñanza integrada de la Educación General Básica. Por el pueblo pueden admirarse algunas casonas antañonas, y el edificio de la fábrica de harinas, interesante muestra de la arquitecctura fabril y de revival? del siglo XIX.

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Opiniones sobre Mandayona

Mandayona, paso obligado en el Parque Natural del Río Dulce, bien merece una parada... Disfruta de su campo, del arte románico de su Iglesia Parroquial, en salto de agua en sus cascada, de su gastronomía y su bien vino.
15/03/2008 14:40

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