
La plaza de la Jorra era el lugar de intercambio comercial donde se reunían los gremios de artesanos, orfebres, herreros, etc., situando sus puestos comerciales tanto en la plaza como en las calles adyacentes. Más tarde las calles tomarían de ellos los nombres de los oficios allí desarrollados. Desde el año 1550 esta actividad se desplazó al barrio del Arrabal.