
Fue construida por la familia Torell a finales del siglo XVI, y en 1884 la compró la corporación municipal por un importe de 12.500 pesetas, pagadas al contado, recaudadas de contribuciones y de la venta de la antigua Casa Comunal.
A la derecha de la Casa de la Villa se puede contemplar, desde la Plaza de la Iglesia, la llamada Torre de Defensa, que durante la Guerra Civil desempeñó funciones de prisión.