
En la parte alta de la ciudad se conservan unos 1000 metros de muralla romana con basamento megalítico, que originalmente tuvo una longitud de cuatro kilómetros, fechada a final del siglo III antes de Cristo.
En su conjunto pueden distinguirse varias partes: la megalítica, formada por grandes bloques pétreos que sirven de base al clásico sillar, almohadillados o lisos, según fuere la época en que fueron colocados, y la obra medieval rematando el denominado paso de ronda.
Una gran puerta adovelada, único acceso original conservado, y 5 portillos.La muralla tiene una altura de unos 12 metros y un ancho que oscila entre 4 y 6 metros.
Siete torres de defensa y las poternas de entrada a la población ofrecen un recinto de características únicas, embellecido a partir del año 1933, cuando se habilitó el Paseo Arqueológico con reproducciones de estatuas clásicas.