
Desde Cunit a Las Casas de Alcanar, límites extremos del litoral de la provincia, y a lo largo de 212 kilómetros, se suceden las extensas y magnificas playas, los acantilados impresionantes, el bello promontorio, cuajado de pinos, y la pequeña ensenada. En la misma capital se encuentra la playa del Milagro, y un poco hacia el norte, las de "Rabassada", "Sabinosa", "Dels Capellans" y "Llarga", terminada la cual aparece la Punta de la Mora, con atalaya del siglo XVI. Los pueblos de Altafulla y Torredembarra, dominados por las moles de sus castillos, se asoman a las, playas mediante urbanizaciones y hoteles.
Después, siempre hacia el norte, Comarruga y San Salvador, dos excelentes playas: cosmopolita, la primera; recoleta, la segunda. Finalmente, las playas de Calafell, Segur y Cunit. En todas ellas existen hoy modernos complejos turísticos, y en el interior inmediato aparecen los pueblos de Creixell, San Vicente de Calders, Clará, Calafell y Cunit, teniendo al fondo un respaldo de colinas boscosas.
En el otro sentido, partiendo de la capital en dirección aproximadamente sudoeste, el litoral forma un amplísimo arco de muchos kilómetros, y en él encontramos primero la playa de la Pineda, con frondosas arboledas. Termina en la playa de El Recó, y en seguida aparece el cabo de Salou, entre cuyas calas, colinas y recovecos se asientan hoteles y edificio! residenciales. Salou, puerto natural, es hoy un centro de turismo internacional.
Siempre en la misma dirección, hacia Valencia, encontramos Cambrils, pintoresca localidad de fuerte sabor marinero, con excelente playa e importante puerto pesquero, en cuyo fondo se dibujan las importantes moles de Coldejóu y Llavería; más hacia el sur se hallan las playas de Montroig y Hospitalet y el pueblo de La Ametlla de Mar, con un puertecito pesquero que es toda una estampa marinera.
Pasado el macizo de Balaguer se llega al delta del Ebro, amplia llanura de más de 500 kilómetros de superficie, que avanza en abanico sobre el mar. Es tierra de arrozales, surcada por los brazos del Ebro y por infinidad de canales para riego. En sus lagunas, algunas de considerable extensión, abunda la caza y la pesca. Posee playas de varios kilómetros y otras en pequeños y escondidos estuarios. En la comarca, dos importantes posiciones: Amposta, a caballo del Ebro, y la ciudad y puerto de San Carlos de la Rápita, para la que el Monarca Carlos III soñó un gran porvenir.
Terminada la Costa Dorada, por el extremo sudoeste, con la planicie de Alcanar, extensa zona de naranjos y cultivos similares. Sus playas, con el núcleo habitado de Las Casas de Alcanar, son las últimas de la Costa Dorada tarraconense.