
originales y bien conservadas casas, llamadas "choriceras" por estar diseñadas para las labores de la matanza, y la adaptación al clima de montaña le han valido su declaración como Conjunto Histórico-Artístico en 1975. La mayor parte de su trazado y caserío data de los años 1700 a 1920, la época de mayor esplendor de la localidad.
El característico estilo constructivo utiliza el granito como piedra base, encalado en los muros, visto en dinteles, jambas y umbrales de sillería. Realizadas en madera de castaño, como el resto de la carpintería de la casa, reciben el nombre de "batipuertas" y sevían como burladero para el sacrificio del ganado.
Son casas amplias de tres plantas con funciones bien diferenciadas. Destacan sus grandes aleros y las fachadas secundarias. La fachada muestra balcones aislados con barandillas de hierro forjado.