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Ávila es una ciudad española, en la Comunidad Autónoma de Castilla y León, capital de la provincia homónima.
Ávila de los Caballeros es un título honorífico de la ciudad. Otro, es «Ávila del Rey», y aún otro «Ávila de los leales», todas están presentes en la bandera de la ciudad.
La ciudad se caracteriza especialmente por tener una muralla medieval completa, románica.
También es una de las ciudades con mayor número de iglesias (románicas y góticas) y de establecimientos hosteleros en relación al número de sus habitantes.
El nombre de la ciudad viene de los distintos pueblos y tribus que han vivido a lo largo de milenios en la provincia. Los primeros fueron los vetones, que la llamaron Óbila (monte alto), siendo uno de los castros más importantes de esta tribu, junto con Sanchorreja, Berrueco, Mesa de Miranda, Las Cogotas, El Raso y Ulaca. Los vetones dejaron vestigios por toda la geografía de la provincia de Ávila, especialmente en forma de verracos. Más tarde la poblaron los romanos, dándole el nombre de Abila o Abela. Los romanos dejaron también su marca en la ciudad, que consistía por entonces en el actual casco viejo, la parte rodeada por las murallas. Calzadas, mosaicos o la plaza mayor popularmente llamada Mercado Grande, o El Grande, son parte de los vestigios romanos que quedan.
El interior de la ciudad aún mantiene el trazado típico de las ciudades romanas tipo hiberna (castros estables), de contorno rectangular, con dos calles principales (cardo y decumano) que se cortan ortogonalmente en el centro donde estaba el foro. Actualmente este trazado aparece sólo parcialmente modificado, reconociéndose fácilmente antiguas entradas romanas en las puertas de San Vicente y Gonzalo Dávila, donde los cubos defensivos originales fueron conglobados en la muralla medieval. También se mantienen las manzanas cuadrilongas recuerdo de las insulae romanas. El Cardo máximo corresponde a la actual Calle de Vallespín; mientras que el Decumano máximo lo constituirían la Calle de los Caballeros y la Calle de Bracamonte.
Los primeros asentamientos visigodos en la península se consideraban geográficamente muy cerrados. Según Palol y sus estudios, los asentamientos visigodos en España comprenden las ciudades de Burgos, Soria, Guadalajara, Toledo, Ávila, Cáceres, Madrid y Palencia, lo que induce a pensar que la elección de estos asentamientos es estratégica. Aunque su ubicación concreta no está determinado en la ciudad de Ávila se sabe que fue una de las plazas fuertes de la época visigoda. Durante los siglos VI y VII no hubo conflictos en la ciudad.
Los visigodos utilizaban la tierra para cultivos de cereal y ganadería, según las pizarras encontradas sobre todo en el municipio de Diego Álvaro. La importancia de Ávila en este periodo se debe a un carácter religioso según la documentación que detalla la intervención de los prelados de Abela en los concilios toledanos.
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