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Jaén es la capital de la provincia de Jaén, o como también se la conoce, capital del Santo Reino. Situada al sur de España y en el noreste de la Comunidad Autónoma de Andalucía.
Tiene una población de 116.393 habitantes (2007, fuente INE), lo que supone aproximadamente una sexta parte de la población de toda la provincia.
Jaén se enmarca dentro del Área metropolitana de Jaén de la que es cabecera, y que absorbe un tercio de la población total de la provincia de Jaén. Bajo el lema de Capital Mundial del Aceite de Oliva, la actividad económica de la ciudad, no obstante, está basada en el sector servicios, la administración, la industria agrícola y alimentaría, la construcción y un incipiente turismo cultural.
La ciudad de Jaén se alza al pie del Cerro de Santa Catalina, calles empinadas y de pronunciadas pendientes definen su urbanismo, ensanchándose hacia las zonas más llanas y amplias de los nuevos barrios y bulevares. En sus alrededores abundan fértiles tierras de cultivo y extensos olivares que buscan el descanso del Valle del Guadalquivir. Hacia el sur y el sureste se encuentran las Sierras de Jaén y Jabalcuz que abrigan a la ciudad y al norte se abre el llano del río Guadalbullón, que pasa a muy corta distancia de la ciudad.
El lema que luce en el escudo de la ciudad y en la bandera es el siguiente: Muy Noble y muy Leal Ciudad de Jaén, Guarda y Defendimiento de los Reynos de Castilla.
Este título fue otorgado a la ciudad por el Rey Enrique II de Castilla, debido a los privilegios con los que la ciudad contaba en la época, y al papel que ésta había tenido antes, durante y después de su reinado, frente a la amenaza que suponían los árabes en Granada.
En Jaén está muy arraigada la cultura del tapeo, ya que existen numerosos bares donde por el precio de una bebida (cerveza, vino o refresco), que suele rondar 1 ó 1,5 € (2006), se puede disfrutar por persona de una tapa de gran tamaño. Además existen numerosos restaurantes donde degustar las variadas especialidades gastronómicas provinciales y andaluzas, en las que su magnífico aceite de oliva es parte fundamental e indispensable.
Jaén es una ciudad joven, abierta y muy variada en cuanto a distintos ambientes, donde disfrutar de exposiciones, conferencias, visitas guiadas histórico-artísticas, salas de conciertos, cines, teatros, mercadillos, carnavales, ferias, verbenas y fiestas populares de barrio (entre primavera y verano) así como bares y pubs de diversos estilos y diversión hasta altas horas de la noche. Entre los jóvenes es común el botellón, y desde 2007, con la entrada en vigor de la llamada ley antibotellón, se habilitó el recinto ferial de La Vestida como único botellódromo de la ciudad.
Los remotos orígenes de Jaén se remontan, si nos atenemos a la arqueología, a la etapa calcolítica, destacando el yacimiento de Marroquíes Bajos, una macroaldea organizada en cinco círculos concéntricos, con un sistema de empalizada y fosos de agua en cada uno de los círculos, y una superficie que oscila entre las 30 hectáreas seguras y las 100 probables. Restos arqueológicos hallados en el monte de Santa Catalina, en Caño Quebrado, y en Marroquíes Altos, la actual calle de Cristo Rey, vinculan los primeros asentamientos con la Cultura del Argar, ya antes del II milenio antes de Cristo, y en sus alrededores abundan las pinturas rupestres, incluso restos de arquitectura megalítica.
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