
Esta situada entre dos ríos que serpentean entre cerros de aspecto lunar, donde abundan restos de viejas civilizaciones y gran número de casas-cueva donde vive una buena parte de esta poblaci´n. En ellas se goza de una temperatura agradable que, por la climatología extrema de esta zona, las hacen frescas en verano y cálidas en invierno.
Vestigios del Neolítico aparecen en el pobado argárico del Cerro del Castellón, y de a Edad del Hierro en la Necrópolis Ibérica de Tutugi el poblado más extenso y uno de los principales de esta cultura. Los nacimientos de aguas medicinales y los parajes que rodean este pueblo se pueden visitar en burro, bicicleta o a pie.
Y entre visita y visita, degustar su reposteria realizada en los hornos, o catar el "vino de Galera", de carácter familiar y artesanal.